La conducta de los niños
Cuando el abandono genera ira

        por la  Lic. Mónica Cersósimo  (Matrícula Nac. 16566)

Cuando los padres llegan a la consulta por el supuesto mal carácter del niño y los trastornos en su conducta, lo primero que debe hacer el terapeuta es pedir que le cuenten alguna escena familiar que sea representativa de la conducta del hijo.

Luego indagará acerca de la relación entre los padres y hermanos, horarios laborales, quién cuida al niño en cuestión, y relaciones del mismo con su docente y compañeros.

Cuando los padres están separados, generalmente el hijo percibe una sensación de abandono de parte del progenitor que se va, porque siente que “lo deja”. Por supuesto que la dinámica familiar cambia, el hijo sufre y expresa su dolor por medio de la ira.

La ira por lo general la manifiesta a través de frases hirientes, reacciones agresivas tanto en casa como en el colegio, y problemas de conducta.

Cuando el niño está en la casa a cargo de una cuidadora y la misma se va, aparece la idea del abandono, y muchas veces los padres no toman conciencia del apego del hijo a la baby-sitter y de su dolor al perderla. El niño seguramente va a mostrar su enojo por el abandono.

A veces los padres, por razones laborales, están poco tiempo con sus hijos, y estas largas ausencias son dolorosas para los más pequeños, que no alcanzan a comprender el motivo y se sienten abandonados por ellos. En estos casos la ira disminuye con la mayor presencia de los padres.

Suele pasar también, en raras ocasiones, que estando el padre o la madre en casa no puedan brindarle al hijo el tiempo (ni la calidad del mismo) que necesita, porque no están capacitados ni preparados para hacerlo. Estamos frente a casos especiales, con dificultades de tipo emocional.

Lo importante, para que quede claro, es que la ira que experimenta el niño por abandono o sensación de abandono no es un problema generado por el niño, sino una respuesta a la conducta de los adultos.