Hambre visual, olfativo, bucal, emocional, estomacal...

Descubra cuál es el suyo

            (Primera Parte)

    por:  Dieta Club en Devoto (Dr. Alberto Cormillot)

El hambre más común es el fisiológico, aquel que sobreviene después de varias horas de ayuno o cuando salteamos alguna comida. Sin embargo, no es el único

La comida nos llama a través de nuestros sentidos: los ojos, la nariz, la boca... y también de nuestro corazón, pues intervienen en la sensación de hambre. ¿Es Ud. de los que recuerdan el sabor de la sopa de la abuela, la torta que hacía su mamá los fines de semana, las pastas del domingo cuando era chico?

A continuación compartiremos 5 tipos de hambre que pueden estar al acecho. Intente identificarse con alguno de ellos; puede que se reconozca en varios a la vez. En cada oportunidad encontrará posibles soluciones para mejorar su autocontrol y responder como sea necesario para alcanzar la saciedad.

 

EL HAMBRE VISUAL

Es el que le indica que “tiene que comer ESA torta que está en la vidriera de la confitería o ESE sándwich de miga que acaban de poner sobre la mesa”. De hecho, es muy conocida la frase “la comida entra por los ojos”... ¡y es cierto!

¿Cómo satisfacer el hambre visual?

Con belleza culinaria. Platos agradables a la vista, coloridos, tentadores (especialmente si está siguiendo un plan para bajar de peso). No descuide el atractivo de su mesa, el mantel, incluso algunas flores, si quiere. En caso de preparar una vianda, busque alternativas ricas que llamen la atención y lo ayuden a sacar los ojos de otros platos. Además...

>Pregúntese qué es lo que le parece bello en relación con la comida.

>Si reconoce que no tiene necesidad fisiológica de comer y que se tentó por ver algo rico, pruebe satisfacer ese hambre visual sin comer nada. Para ello, focalice su atención conscientemente en otra cosa: un paisaje, un cuadro, una charla. Desvíe el centro de su mirada del plato. Aléjese, camine.

>Si decidió satisfacer el hambre visual comiendo, aplique la sobriedad. Sírvase una pequeña porción y tómese unos minutos para mirar la comida. Note los colores, la textura, la forma. ¿Qué le gusta a sus ojos de esa comida? ¿Puede imitar ese plato haciendo una preparación menos engordante?

 

A diferencia del hambre fisiológico, el apetito es aquel que sentimos cuando queremos comer “algo” en especial.

EL HAMBRE OLFATIVO

Lo que generalmente llamamos gusto o sabor está enteramente asociado al olor.

Nuestra lengua puede detectar 5 sabores: dulce, salado, agrio, amargo y ácido (a estos clásicos se sumó hace tiempo el umami, un sexto sabor que invade toda la lengua y se asocia a los alimentos de origen cárnico).

Es por eso que cuando estamos resfriados y perdemos el olfato, muchas comidas no tienen sabor e incluso pareciera disminuir nuiestra sensación de hambre.

¿Cómo satisfacer el hambre olfativo?

“Qué olorcito viene de la cocina... ¿qué estás preparando?” Nuestro olfato nos transmite información acerca de lo que se cocina (tanto si le gusta como si no le gusta lo que están preparando... imagine el olor del pescado,especialmente si no es amante de dicho alimento). En primer lugar, si ya comió y quedó satisfecho, haga un esfuerzo consciente por reconocer que ese hambre olfativo no debe satisfacerse con más comida. Si aún no comió...

>Antes de empezar, huela la comida. Ponga un bocado cerca de su nariz. Realice esto varias veces como si tuviera que adivinar los ingredientes y escribirlos.

>Al comer, permanezca alerta al olor; cuando mastique note si el sabor es más fuerte al inhalar o al exhalar.

>Cuando termine de tragar el bocado espere hasta dejar de sentir el sabor de la comida en su boca.

>Agregue hierbas aromáticas y especias, vainilla, clavo de olor. Sea creativo con los abores, especialmente en las preparaciones que quiere incorporar y le resultan insulsas o poco gustosas (pescado, hortalizas, ensaladas).

 

EL HAMBRE BUCAL

¿Experimentó alguna vez la frase “se me hace agua la boca”? Para tener una fiesta de sabores es importante ser consciente de lo que se está comiendo.

¿Cómo satisfacer el hambre bucal?

No basta con poner la comida en la boca, masticarla y tragarla. Si quiere sentirse satisfecho cuando come, invite a su mente al festín.

>Antes de empezar a comer, haga una pausa y mire la comida que tiene enfrente suyo.

>Durante la comida juegue con el bocado, saboréelo, note cómo cambia su textura lentamente, mastique varias veces antes de tragar.

>Beba algún líquido entre un bocado y otro, reténgalo en su boca.

>Pruebe diferentes texturas. Experimente la diferencia entre un puré de manzana, o manzana rallada, y una manzana entera con cáscara. ¿Cuál lo satisface mejor? Masticar puede ser una parte importante en la saciedad, al tiempo que ciertas texturas (como lo crocante, por ejemplo) tienden a favorecer la ingesta de alimentos en mayor cantidad... ¿es su caso?

 

(continuará)