Mal estar 

            por:  Lic. Valeria Picandet - Psicóloga y Bioenergetista

En el día a día de nuestras vidas experimentamos sensaciones y emociones diversas que se suceden unas a otras ó hasta se yuxtaponen, dependiendo del momento. Esto es esperable y saludable que así sea, pero ya no lo es tanto cuando convivimos casi permanentemente con un cierto dejo de insatisfacción que pronto se convierte en malestar.

Si bien la insatisfacción es una característica inherente a la condición de ser humanos, lo que a mí me preocupa y sobre lo que hoy me gustaría hablar es sobre la facilidad que en general tenemos para atribuir nuestro malestar a condiciones externas o por lo menos a creer que la solución al mismo puede venir del exterior.

¡¡Esperar que la solución venga de afuera en lugar de hacernos cargo de lo que queremos!!

Si tuviera otro trabajo…

Si viviera en otro lugar…

Si mi pareja cambiara o si cambiara a mi pareja….

Si me llamara, si me mirara, si me escuchara, si se callara…

Si mi familia..., mi jefe, mi vecino, el país, nuestros políticos…

Bueno, es infinita la lista de excusas posibles que podemos usar para dilatar nuestro poder estar mejor, pero saber que somos los únicos con el poder de cambiar algo en nuestras vidas también es una ventaja ya que la solución está en nuestras manos a pesar de que muchas veces no queremos verla ó no queremos tomarnos el trabajo de buscarla. O lo que es peor, la buscamos, la vemos y después no nos atrevemos a accionar en consecuencia.

Habitualmente, el malestar emocional viene acompañado de algún síntoma  físico, y si estamos lo suficientemente atentos podemos leer allí alguna clave de lo que nos está molestando. Si prestamos la suficiente atención a los pequeños o grandes avisos que nos da el cuerpo, tal vez podríamos ir modificando aquello que no está en armonía en nuestra vida.

Para lograr esto, es necesaria primero una dosis de aceptación (que no es lo mismo que resignación). Aceptar lo que somos y lo que tenemos (que generalmente es más y mejor de lo que creemos) para poder desde allí cambiar algo.

¡Pero BASTAAAA de esperar que ese cambio venga desde afuera! La queja es una actitud muy cómoda, nos sirve para descargar sensaciones no muy positivas pero ahí terminan sus beneficios. En el largo plazo, el saldo siempre será negativo.

Nuestro BIEN ESTAR depende solo de nosotros.

Somos responsables de nuestras vidas.