Falleció el guitarrista de jazz Walter Malosetti

A los 82 años falleció un músico emblemático del jazz en la Argentina, muy querido en el ambiente de los guitarristas. El 29 de julio murió en la ciudad de El Palomar; en los últimos tiempos padecía el mal de Alzheimer, y era cuidado por sus hijos Laura y Javier. “Podemos decir que su partida fue tranquila, como creemos que lo merecía. A las cinco de la mañana lo atendieron y a las siete, cuando había que despertarlo para tomar una medicación, ya había partido”, recordó así Javier las últimas horas de su padre. Javier también es músico de jazz, bajista con años de trabajo, y tenía con su padre una relación de profundo amor, respeto y compañerismo, al punto que Walter solía decir que él fue el maestro de su hijo, pero que Javier era su maestro actual.

Malosetti, que fue declarado “Personalidad Destacada de la Cultura de la ciudad” en 2002, se dedicó con pasión a la docencia desde hace más de 50 años y así fue ocupando un papel protagónico en ese rol de maestro de guitarra, improvisación, jazz.

Nació en Chacabuco, el 3 de junio de 1931, era uno de los cinco hijos de Alfredo, jefe de la estación y que lo crió dándole libertad. Dos de ellos, Walter y Pedro, mostraron desde niños inclinación por la música. “En mi casa de aquellos años, el principal adorno de la paredes eran las guitarras. En todos los cuartos había alguna y, aunque de baja calidad, se podían tocar”. Así, Walter, apenas pudo alzar una guitarra comenzó a tocar, y fue su gran pasión y habilidad, hasta el final de sus días; ni la terrible enfermedad logró borrar la música de su cabeza.

A los doce años, escuchando la radio, descubrió el jazz y se enamoró del swing para siempre. Su padre era un admirador del arte de Atahualpa Yupanqui, pero le gustaba que sus hijos se interesaran por la música, sea cual fuese la orientación. “Cuando nos mudamos a Palomar me regaló unos pantalones largos para que me dejasen entrar a ver a Oscar Alemán”, dijo refiriéndose a su padre, en un reportaje al periodista César Pradines.

Artista profesional desde 1950, debutó haciendo jazz en el club de Racing, de Villa del Parque, un ambiente de baile con una entrada de la jazz band y otra de la orquesta típica de tango. Las primeras agrupaciones que integró fueron la “Guardia Vieja Jazz Band”, y los “California Ramblers”.

En 1961 fundó la Escuela Superior de Guitarra y Jazz y entre sus profesores y alumnos contó con una gran cantidad de destacados músicos argentinos como Armando Alonso, Francisco Rivero, Miguel “Botafogo” Vilanova, Andrés Boiarsky, Jorge Navarro y su hijo Javier. En aquellos primeros años de los ’60, Walter tocaba en Jamaica, un club que tenía nada menos que a los grupos de Astor Piazzolla y del pianista Baby López Furst como números centrales. Ahí conoció a uno de sus músicos más admirados, Jim Hall, que le llegó a dedicar el “Blues for Walter”.

Mientras dirigía la escuela siguió trabajando en lo más alto de la escena del jazz argentino. En 1971 grabó el álbum “The Georgians Jazz Band” para el sello Odeón Pops y en 1972 formó el grupo Swing 39, un conjunto del estilo “Hot-Club de France” del cual es cofundador y con quienes llegaron a grabar 6 álbumes para los sellos Microfón y RCA-Víctor. Ese mismo año participó de la grabación del disco “Alemán 72”, invitado por el gran Oscar Alemán. “Con Oscar disfrutaba, pero no había manera de aprender junto a él porque era un intuitivo”.

En 1973 editó el primer álbum de Swing 39, y participó como invitado en dos temas en el álbum debut de David Lebón. Dos años mas tarde, escribió y editó “Bases de improvisación para guitarra” el primer libro de una importante colección de libros dedicada a la enseñanza de su instrumento, que salieron de su generoso espíritu docente.

En 1976 editó “Armonías de Blues”, su segundo libro; graba el tercer y último álbum de la Georgians, y también aparece como guitarrista invitado en un álbum de la Antigua Jazz Band.

A fines de la década del 80 comenzó a integrar la Buenos Aires Big Band del baterista y percusión León Giacobson. Formó junto a su hijo Javier un cuarteto que fusionó el jazz tradicional con el be-bop o jazz Moderno, se llamó Satch y lo completaban Enrique Varela en saxo tenor y soprano más Jorge Cichero en batería.

Desde sus comienzos estuvo influenciado principalmente por la música de Louis Armstrong y Django Reinhardt, aunque luego fue agregando otras influencias, como los guitarristas Wes Montgomery, Jim Hall y Joe Pass

A Reinhardt le rindió homenaje en 1994, cuando grabó y publicó un disco denominado “Tributo a Django”.

Cuando su esposa Graciela enfermó de cáncer, Walter la cuidó durante los trece años que duró su enfermedad. En los últimos años dejó incluso de tocar para quedarse con ella, a la que despidió estando a su lado. “Fue ejemplar”, dijo su hijo Javier.

Desde 2002 realizó incontables giras por España con gran éxito, tocando con importantes músicos europeos y argentinos en teatros, clubes de jazz y festivales de Madrid, Barcelona y Valencia.

¿Cómo definiría su estilo?, le preguntó el diario Clarín, a lo que Malosetti respondió: “Es un estilo medio. Ni tradicional, ni moderno: el swing, para sintetizar. No es novedoso, pero siempre es bien visto. Es una manera de tocar que no tiene fecha de vencimiento”.

Los restos de Walter Malosetti fueron enterrados en el cementerio de Chacarita.