José “Pepe” Basso

Al cumplirse 20 años de su fallecimiento, recordamos a este destacado pianista, director y compositor, que tocó varios años con Troilo y luego inició una labor dirigiendo orquesta propia que logró mantener por más de 40 años.

José Hipólito Basso nació el 30 de enero de 1919 en Pergamino, ciudad distante 200 km. de la Ciudad de Buenos Aires (al Norte)

De chico ya estudió el piano, de modo que su primera incursión musical fue integrando un cuarteto de muchachitos. Luego, ya con 17 años, es aceptado en la orquesta de los hermanos Emilio y José De Caro. En 1937 pasó a la agrupación del bandoneonista Francisco Grillo y, un tiempo después, la del pianista José Tinelli.

En 1938 le tocó cumplir con el servicio militar, luego de lo cual formó parte del Trío Gallardo-Ayala-Basso. De nuevo a pleno en la atareada actividad musical, en esos años que siguieron integró también las orquestas de Antonio Bonavena, Anselmo Aieta y Alberto Soifer. La agrupación que dirigía Soifer era la Orquesta Estable del programa radial “Ronda de Ases”, programa que empezó a irradiarse en 1942 por Radio El Mundo llenando siempre el estudio principal de ansioso público que desbordaba ampliamente la sala, y que por ese éxito resonante debieron hacer las transmisiones con orquestas desde un sitio más grande, el Teatro Casino. En dicha audición se iban alternando todas las semanas las orquestas más importantes de la época, y la modalidad incluía concursos de tangos y de orquestas. En esas “rondas” la tocó en suerte a Basso conocer al novel director Aníbal Troilo, que ya estaba buscando músico para su piano debido a que su pianista inicial, Orlando Goñi, le había anunciado que dejaba la orquesta.

No iba a ser sencillo remplazar a “El pulpo”, porque en esos pocos meses de labor con Pichuco Troilo, desde las teclas fue fundamental para el estilo de la orquesta, e incluso se suele mencionar aun hoy al suyo como un aporte clave para la función del piano en la orquesta “moderna” del tango. Pero el momento llegó, y en setiembre de 1943, fue su ingreso entre los músicos de Troilo. La primera grabación que le tocó hacer con la orquesta fue el tango de los hermanos Expósito “Farol”.

José Basso trabajó con Troilo hasta 1947, acumulando más de 80 registros discográficos con la orquesta; los últimos fueron antológicos: “Flor de lino”, el vals cantado por Floreal Ruiz y en el acople, y en el reverso del disco el tango “El milagro”, con la voz de Edmundo Rivero.

Para remplazar a Basso, el gordo Troilo sumó al pianista Carlos Figari. Y al joven nacido en Pergamino, le llegaba el tiempo de formar su propia agrupación. Ya arrancó con músicos de valía, entre los cuales mencionaremos a los bandoneonistas Julio Ahumada, Eduardo Rovira, los violinistas eran Domingo Serra y Mauricio Misé y el contrabajista Rafael del Bagno. Luego también pasaron por la orquesta otros instrumentistas notables como el violinista Hugo Baralis, los bandoneonistas Roberto Pansera y Lisandro Adrover y el contrabajista Omar Murtagh.

El debut de la orquesta fue con un éxito importante, incluyendo el inicio de su labor en Radio Belgrano. La primera dupla de cantores la constituían Ortega del Cerro y Ricardo Ruiz. Pero sólo éste último seguía en la orquesta cuando llegó la oportunidad de las primeras grabaciones, dos años después. “Claveles blancos” cantado por Ricardo Ruiz y “El bulín de la calle Ayacucho”, cantado por Francisco Fiorentino, que ya había hecho de este tango un éxito con la orquesta de Troilo. Sin embargo, estos cantores pronto dividieron sus rumbos: Ruiz para cantar con la orquesta de Ángel D'Agostino, y Fiorentino para trabajar con la agrupación de Alberto Mancione. Para remplazarlos, Pepe Basso convocó a Jorge Durán y Oscar Ferrari.

Con el tiempo también aportaron sus interpretaciones otros cantores, como Floreal Ruiz, Alfredo Belusi,  Rodolfo Galé, Alfredo del Río, Roberto Florio, Héctor de Rosas, Juan Carlos Godoy y Alberto Hidalgo, por nombrar algunos.

A la par de la importante trayectoria de la orquesta de Basso en Radio Belgrano, sumaban trabajos en bailes de clubes, presentaciones en confiterías, giras por las provincias, etc.

En sus inicios, el estilo musical de la orquesta estaba muy relacionado con el de Troilo, aunque con el tiempo Basso fue moldeando la personalidad musical de su propuesta, haciéndola única y propia.

Una elección que lo caracterizó fue el tango con el que iniciaba sus presentaciones: “Ahí va el dulce”, de Juan Canaro y Osvaldo Sosa Cordero, que mantuvo durante muchos años como tema insignia.

Otro destacable mérito de José Basso es que con su orquesta fue uno de los que mejor interpretó los vanguardísticos tangos de Ástor Piazzolla (“Triunfal”, “Contratiempo” “Nonino”, “Para lucirse”, “Prepárense”), con el añadido de que los adaptó para el baile.

Las orquestas de José Basso, Aníbal Troilo y Juan D'Arienzo, eran las más llamadas por los productores de televisión. La de Basso estuvo en los más representativos programas televisivos, entre ellos, “Armenonville”, “Amistangos”, “La Botica del Tango”, “Sábados Circulares”, y por supuesto, “Grandes valores del tango”.

José Basso compuso una importante cantidad de piezas; de ellas mencionaremos algunas: “Me están sobrando las penas”, “Amor y tango”; “Rosicler” y “Anteayer”, con versos de Francisco García Jiménez; “Siempre en mi amor” y “Yo te canto novia mía” con letras de Héctor Stamponi; “María, la del portón” con Andrés Vitale y Abel Aznar; “Mundana” con Floreal Ruiz y Manuel Barros; “Donde estás japonesita” con Norberto Aroldi; “Un tango para La Falda” con Juan Carlos Mareco. También compuso milongas: “Milonga de Albornoz” y “Milonga para los orientales” con versos de Jorge Luis Borges; “Milonga Cheta” con Jorge Palacio, “Payada criolla” con Enrique Maroni; “Pobre negro” con Francisco García Jiménez, “Viejo café” con Julio Porter.

También creó tangos instrumentales, de los cuales citamos los títulos “Brazo de oro”, “Pacachi” y “El pulga”.

Viajó a Japón en 1967 contratado por un mes pero la respuesta del público fue tan abarcadora, que esa estadía se extendió ocho meses más, tiempo durante el cual conoció muchísimas ciudades niponas. En 1970 realizó otro viaje al insular país asiático, con una orquesta con una formación renovada.

Al acercarse el fin de su larga existencia, la orquesta del Maestro Basso fue una de las pocas en conseguir mantenerse activas por más de 40 años. Los registros fonográficos publicados sumaron más de 255 temas.

El 29 de junio de 1990, se realizó un acto en el Salón Dorado del Teatro Colón, con motivo de la creación oficial de la Academia Nacional del Tango, en el cual el José Basso, junto a otros baluartes del género, fue nombrado Académico de Honor.

Otro galardón que recibió fue, en su carácter de Director de Orquesta Típica, el Premio Konex, en 1985.

En los últimos años de su trayectoria tuvo ocasión de actuar en todos los ámbitos.

José Basso falleció el 14 de agosto de 1993. Fue una personalidad que con pasión y dedicación le aportó permanentemente un estilo sonoro de gran calidad y relevancia a nuestra querida música de Buenos Aires.