Mandatos familiares

por la Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga (M.N. 16566)

Los mandatos familiares son ideas, pautas o creencias que influencian en nuestro diario vivir. Por lo general son exigencias o formas de vida que nos condicionan y nos limitan.

Tienen un peso tan fuerte que, en ocasiones nos dominan y no podemos escapar de ellos.

El origen debemos buscarlo en el mapa de origen de cada familia. Se transmiten de generación en generación. Son leyes tácitas y contratos morales que no están escritos.

A veces a las familias les resulta raro, o les molesta, que alguno de sus miembros desoiga el mandato familiar.

Ser uno mismo no significa ser desobediente sino quererse y respetarse, lo cual equivale a tener una autoestima alta.

Los mandatos implican tendencias, por ejemplo: abuelo abogado, hijo abogado y nieto abogado. Si se trata de un tema de vocación profesional, van a disfrutar de su elección, pero si no lo es, van a llevar su profesión como una pesada carga.

Cuando el mandato exige perfección, se le pide al hijo que sea el “mejor” Esto es muy duro para el hijo y, si lo logra, el triunfo no es para el niño sino para los padres que se van a sentir orgullosos por los logros del hijo, y no por el hijo en sí.

A veces los mandatos los cumplimos porque tienen mucha fuerza, puesto que tienen todo el peso familiar de varias generaciones.

Pero también puede pasar que estemos cómodos con lo conocido, aunque no sea lo más conveniente.

Lo que nos dificulta para liberarnos del mandato familiar es el miedo al cambio, el miedo a desobedecer y salir de la ruta familiar con el consiguiente miedo al castigo.

No olvidemos que tenemos una vida, que es nuestra, y que tenemos derecho a vivirla de acuerdo a nuestras propias ideas y convicciones.