Dar y recibir ayuda

por la Lic. Monica Cersosimo - Psicóloga (Matrícula Nac. 16566)

- “No me animo a pedir ayuda”

- “Qué pasa si no puedo”

- “Si me muestro débil ¿Qué pensarán de mí?”

Hay personas que siempre están dispuestas a ayudar a sus semejantes. Se ofrecen para dar solución a problemas ajenos, visitan enfermos, ayudan a los necesitados y siempre están dando.

No cabe duda de que son personas muy buenas, con mucha capacidad para dar y también con mucho amor por el prójimo.

Pero no olvidemos que estas personas tan maravillosas son simplemente seres humanos, con todas sus dolencias y necesidades y que generalmente muestran una parte de su vida: la de grandes “ayudadores”, y muchas veces esconden sus propias debilidades, sus sentimientos de tristeza, sus angustias y sus soledades.

En ocasiones, estas personas que en apariencia son tan fuertes, que lo saben todo, que todo lo pueden y que venden una imagen de fortaleza que muchos quisieran tener, no saben pedir ayuda cuando la necesitan.

Algunos se avergüenzan si tienen que pedir ayuda porque no quieren mostrar su parte débil y su vulnerabilidad.

Sin embargo, qué bueno debe ser pedir ayuda y recibirla, y darnos cuenta cuánta gente buena hay a nuestro alrededor, y saber que de alguna manera somos merecedores de recibirla.

¿Cuándo pedir ayuda?

>Cuando se está inmerso en una situación problemática y después de haber intentado diferentes soluciones no se haya logrado el cambio esperado.

>Cuando no se puede disfrutar de la vida.

>Cuando el malestar general persiste en el tiempo.

Pedir ayuda no significa ser menos, sino por el contrario, habla de una persona sana, que se quiere y respeta, y que reconoce sus dificultades para hacer cambios y lograr una mejor calidad de vida.