Autónomos y monotributistas (Segunda Parte)

      por:  Patricia Inés González - Contadora Pública Nacional

En el artículo anterior establecimos diferencias básicas entre el régimen de monotributo y el de autónomos.  En esta oportunidad comentaremos la situación actual de cada uno.

Bajo el efecto de la inflación actual, un trabajador independiente (sea autónomo o monotributista) deberá aumentar poco a poco sus precios, a fin de incrementar la facturación para poder mantener su nivel de vida. Esto lleva a declarar más ingresos y, en consecuencia, a ascender de categoría, con lo cual tributa un impuesto cada vez mayor.

En el caso de los monotributistas, se efectuó hace poco una actualización de la escala que define cada categoría. Esto se traduce en una mayor estabilización del contribuyente a la hora de recategorizarse (si bien, por otro lado, también aumentó luego el aporte mensual).

No obstante, al cierre de esta edición esto aún no había sucedido con los autónomos, quienes siguen con la misma escala desde hace años. Más aún, el pago mensual aumentó en septiembre por segunda vez en el año (la primera había sido en marzo). Es de esperar que la Administración Federal de Ingresos Públicos (A.F.I.P.) corrija la categorización de la misma forma que lo hizo con los monotributistas, a fin de equipararlos.

Cabe aclarar que un contribuyente puede ser autónomo y monotributista a la vez, en el caso de aquellos individuos que formen parte de una sociedad que no sea monotributista (aquí tributaría como autónomo) y además efectúen alguna actividad por cuenta propia que pueda quedar delimitada en el rango del monotributo.

¿Y qué ocurre con los jubilados que deseen seguir ejerciendo su actividad independiente? Las personas que al 15 de julio de 1994 eran beneficiarios de prestaciones de jubilación, o cumplieran con los requisitos para serlo, no están obligados a efectuar aportes.

Hacia fines de 1993 se sancionó la ley 24241, y aquellas personas que se hayan jubilado bajo este régimen sí deben efectuar aportes, tanto si son autónomos como si son monotributistas. Sólo se les excluye de pagar la parte correspondiente a obra social, en el caso de monotributo, y pagan un aporte diferencial menor en caso de ser autónomos. Lamentablemente, estos aportes no pueden ser aprovechados en beneficio propio, dado que la persona ya se jubiló.

Para tener acceso a estos aportes diferenciales es necesario presentar la documentación que avale la condición de jubilado en la dependencia de A.F.I.P. correspondiente, completando además el formulario 460/F.

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