Los olvidos

por la Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga

A partir de determinada edad los adultos mayores empiezan a tener algunos olvidos simples como el de algunos nombres propios, el nombre de una película, no recordar dónde dejaron las llaves, etc.

Esto se debe a que la memoria no siempre funciona perfectamente y, a medida que pasan los años, se requiere más tiempo para recordar algunas cosas. Por lo tanto, es normal tener algunos olvidos de vez en cuando.

Con los años vividos, nuestro cuerpo cambia y también su funcionamiento, y estos cambios influyen sobre la manera en la cual el cerebro almacena la memoria reciente, y aparecen entonces lo que se podría llamar pérdidas normales de memoria.

La memoria es una función del cerebro y también un fenómeno de la mente que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información.

No debemos preocuparnos por nuestros olvidos sino aceptarlos como parte de la realidad de nuestra vida.

Son pocos los adultos mayores que no presentan estos olvidos. Los que sí los padecen, deben aprender a convivir con los olvidos sabiendo que lo que hoy no recuerdan, lo van a recordar en otro momento, considerando al olvido no como un problema sino como una situación pasajera.

Aprendamos a valorar lo que sí tenemos, y disfrutemos cada momento de nuestra vida alejando el fantasma de la enfermedad porque el ser o estar “olvidadizo” no es sinónimo de tener una patología.

Tengamos en cuenta también que el estado de ánimo influye mucho en nuestra memoria. En momentos de mucho estrés la memoria suele jugarnos una mala pasada, y hasta llegamos a olvidarnos de nuestro número de teléfono.

Cuando llega la calma y ya todo pasó, no entendemos cómo pudimos tener semejante olvido.

No obstante, es bueno saber que hay talleres y ejercicios para ejercitar la memoria.

Cabe destacar que si nos damos cuenta de que tenemos algunos olvidos de vez en cuando, no debemos preocuparnos, porque la persona que padece una enfermedad grave no tiene conciencia de sus olvidos.