Libertad Lamarque

Nació el 24 de noviembre de 1908 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe.

Su madre se llamaba Josefa “Pepa” Bouza Nieto, era gallega. Su padre era Gaudencio Lamarque, un uruguayo, hijo de franceses, que contrajo enlace con Pepa, viuda que tenía a su cargo seis hijos. El difunto se llamaba Pedro Quintela. Libertad fue la única hija de la unión de Pepa y Gaudencio.

Él era un hombre de ideas anarquistas, algo que por la época empezaba a ser bastante frecuente, sobre todo entre los inmigrantes europeos. Fue Gaudencio quien anotó a la beba con el nombre Libertad.

La beba fue amamantada por su hermana mayor Eduvigis, y creció muy cerca de la disciplina de su abuela paterna.

En casa de Lamarque se leía, se escuchaba música, había arte, había mucho movimiento. También participaba de algunas obritas teatrales que organizaban gremialistas, en las que trataban de expresar las ideas políticas, y de niña, a Libertad le tocó ser partícipe de alguna de ellas.

En los bailes de carnaval, Gaudencio ponía su arte como hojalatero y su esposa para adornaba lo que él hacía. Libertad, la niñita, fue premiada por sus disfraces, en varias oportunidades.

Ella seguía actuando, y en esas actuaciones teatrales cada vez más se daba la oportunidad de cantar. Hacían giras llegando a ciudades del área rosarina, y tal era la repercusión que tenía ella, que sus padres empezaron a pensar en algo que se caía de maduro: ella debía ir a Buenos Aires.

Así es que la familia se muda a nuestra ciudad, a la calle Paraná al 200. Esto fue en 1926, siendo ya Libertad una jovencita, muy prometedora en lo artístico.

Libertad llega al teatro Nacional, con una carta de presentación (algo de lo más usado para esos fines en la época), para que el director de la sala la tuviese en cuenta, que había escrito un periodista de Rosario. La iniciativa fue positiva, porque Pascual Carcavallo la integró al coro, tuvo trabajo por un año, con un sueldo, y hasta pudo empezar a tener pequeños roles. El empresario les pagaba clases de teatro, para ella y otros integrantes del elenco. Su primera interpretación cantando fue “Tanita de la proa”, vestida de marinerita, también junto a Bozán. Gustó eso, y le mereció aparecer en el “fin de fiesta” cantando el tango “Mocosita”, que en semanas siguientes fue cambiado por otros, entre ellos “La comparsita”, y “El piruja”.

En 1926 tuvo oportunidad de trabajar en un sainete conformando un trío con las actrices Olinda Bozán y Antonia Volpe. La obra era “La muchacha de Montmartre”, de José Saldías.

Apenas un par de meses después, Libertad ya empieza su labor radial y discográfica. El debut es en Radio Prieto, y la compañía discográfica que la contrata es la RCA Victor (que hoy día es BMG). El primer disco es “Gaucho sol”, un estilo, en cuyo reverso se podía escuchar “Chilenito”, la tonada de Agustín Irusta. Esos temas los grabó en setiembre de 1926. Desde entonces Lamarque graba y graba, por años, excepto entre 1934 y 1936.

Al mismo tiempo de aquella levantada definitiva en lo profesional, inició su vida marital, al casarse con Emilio Romero, un apuntador del teatro; esa unión dio una hija, Mirtha, que nació en 1928. Pero la pareja no prosperó: al contrario, se separaron muy pronto, y Libertad formó pareja con el pianista Alfredo Malerba. Para formalizarla debieron esperar una docena de años, porque el divorcio no era legal en aquellas décadas.

En 1929 le toca participar en otro sainete, “El Conventillo de la Paloma”, de Alberto Vaccarezza, que alcanza un éxito memorable. Allí era una muchacha apodada "Doce pesos". Si bien la pieza alude a una situación que se vivía en varios barrios de la ciudad (los conventillos), Vacarezza se inspiró en uno real: el “conventillo de la Paloma” existió realmente en Buenos Aires, más exactamente en el barrio de Villa Crespo. Desde aquella puesta en que actuó Libertad Lamarque, el nombre de ese sainete permaneció en el imaginario porteño como sinónimo de lo más popular de nuestro teatro.

En 1930 debutó en el cine, en una película muda de Mario Parpagnoli, titulada “Adios, Argentina”, pero como ya veremos, Libertad tenía mucho más para recorrer en el ámbito cinematográfico.

Al cumplir sus 1000 presencias en “El Conventillo de la Paloma” (luego de 2 años de representación), Libertad Lamarque deja la obra. Acompañada por guitarristas, emprende una larga gira por las provincias argentinas, que también incluye Paraguay. Porque la intención es fortalecer su faceta de cancionista. Un logro la ayuda en ese camino: en 1931 alcanza el Primer Premio en un concurso de cancionistas en un festival, realizado en el Teatro Colón; había cantando los tangos “La cumparsita” y “Taconeando”, y el apelativo ganado fue nada menos que el de “Reina del Tango”.

Estimamos oportuno el citar una apreciación del estudioso del tango Néstor Pinzón, que así escribió: “Timbre de voz agudo, incluso para su registro de soprano, quizás no apropiado para el tango, supera esa aparente dificultad con un enorme caudal de su voz, el fuerte temperamento que le imprimía y una emotividad permanente sumado a una perfecta afinación para decir la letra y acompañar la melodía”.

Sin dudas ya estaba entre las grandes figuras del canto argentino, y pronto también entre las estrellas del espectáculo, incluso cinematográfico.

En 1933 participó de un filme importante porque es considerado el primer largometraje sonoro argentino: “Tango”, dirigido por Luis Moglia Barth. Ya en otras ocasiones nos hemos referido a este film, porque forman parte del elenco otras grandes figuras del canto y de la actuación de la época, como Tita Merello, Azucena Maizani, Luis Sandrini, Pepe Arias, Mercedes Simone y Alberto Gómez. Además de que aparecían grandes músicos tangueros como Osvaldo Fresedo, Pedro Maffia,  Ernesto Ponzio, y la gran pareja de bailarines de tango que fueron Ovidio José Bianquet (más conocido como “El Cachafaz”) y Carmencita Calderón.

Poco después, en el lapso de dos años, empezó su chance de protagonizar varias películas, “El alma del bandoneón”, en 1935, dos dirigidas por José Agustín “El Negro” Ferreyra: “Ayúdame a vivir”, sobre argumento pergeñado por Libertad y estrenada en 1936, y “La ley que olvidaron”, sobre guión de José González Castillo, y coprotagonizada por Santiago Arrieta, Herminia Franco y Pepita Muñoz, que se estrenó en marzo de 1937. Estas películas no tienen en sí mismas una gran relevancia en la filmografía de Libertad, pero resultaron un punto interesante en el camino a su estrellato total y su posibilidad de proyección internacional.

A mediados de 1937 se estrenó otra película protagonizada por Libertad, “Besos brujos”, dirigida por Ferreyra, sobre guión de Enrique García Velloso.

El primer film importante que la tuvo como protagonista fue “Madreselva”, en 1938, con dirección de  Luis César Amadori, y guión de éste junto a Ivo Pelay. El protagonista masculino también es memorable, y muy tanguero: Hugo del Carril.

En febrero de 1939 se estrenó otro film protagonizado por ella, “Puerta cerrada”, dirigida por Luis Saslasky. Resumiendo, diremos que entre 1937 y 1946 participó en 9 películas argentinas más (además de las ya mencionadas).

Vuelve a participar en obras de teatro, musicales, como por ejemplo en “Tres valses”, que fue una adaptación de la opereta de Strauss, en el Teatro Liceo. A esa altura ya las obras en las que trabajaba eran siempre importantes.

Con el tiempo llegó a totalizar una cifra de más de 20 participaciones en filmes argentinos, pero también la notable cifra de 41 filmes en México y uno en España. Durante el rodaje de uno de los filmes argentinos, “La cabalgata del circo” (1945) tuvo una discusión con una actriz de reparto. Con desgracia para Libertad, ésta era María Eva Duarte, que ya estaba en relación con Juan Perón, que al ascender a la Presidencia él, Eva pasó a ser la Primera Dama (y con el tiempo la Evita que todos conocemos) y esa situación le acarreaba problemas a Lamarque para continuar su ascendente carrera, y por esto decidió emigrar. Luego de un breve paso por Cuba, el destino elegido fue México.

Su primera película en México fue en 1947, “Gran Casino”, dirigida por el gran Luis Buñuel, otro emigrado pero proveniente de España. Su pareja en la película es Jorge Negrete, de las figuras cinematográficas mexicanas más influyentes. Sin embargo, esta fue una de las películas más bajas en éxito de Libertad Lamarque, al punto que su director se lamentó de quedar por ese fracaso “castigado” por 2 años y medio sin trabajar, teniendo que vivir con el dinero que le enviaba su madre.

Su trabajo en el cine mexicano relegó a un segundo plano su labor como cancionista, que tan importante había sido en Argentina. Aunque no completamente, dado que llegó a hacer allí 183 grabaciones, acompañada por los conjuntos locales; también realizó dúos, con Pedro Vargas, Miguel Aceves Mejía, e incluso en una oportunidad con su hija Mirta. En tierras mexicanas, la actriz dramática le ganaba a la faceta de cantante. De aquellas épocas en México le quedó el rótulo de “Novia de América”, ganado merced a su belleza y su carisma, amén por supuesto de su talento artístico.

Otros filmes rodados en México que tuvieron mucho eco en el público fueron “Otra primavera” (1949), “La loca” (1951) o “Cuando me vaya” (1953), por las cuales fue nominada al premio Ariel (de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas).

Dos puntos altos de su filmografía en México, en cuanto a la temática, fueron cuando coprotagonizó la adaptación de “Yo pecador”, la obra biográfica del franciscano Fray José Francisco de Guadalupe Mojica (José Mojica), interpretado por Pedro Geraldo; y también “Cuando me vaya” (1953), film en el que interpretó la vida de la famosa compositora mexicana María Greever

Otro dato representativo del gran cariño que cosechó y mantuvo en gran parte de América Latina (especialmente en México y en Puerto Rico) es que su película “Rosas blancas para mi hermana negra” (1969) recaudó en el mercado mexicano más que “La novicia rebelde”, el tanque estadounidense del momento. ¡Y Libertad ya tenía 62 años!!

Sus retornos a Buenos Aires empezaron en 1955, desalojado del poder el general Perón (exiliado también). Libertad Lamarque volvió sin rencores, “ofreciendo bellos ejemplos de grandeza de ánimo”, tal como estimó el estudioso José Gobello, que era peronista.

Aquí hizo 3 largometrajes más: “Creo en tí” (1960), coproducción con México, dirigida por Alfonso Corona Blake, y “La sonrisa de mamá” (1972, con Palito Ortega, con guión de Abel Santa Cruz) y “La mamá de la novia” (1978, dirigida por Enrique Carreras, con guión de Santa Cruz, Julio Porter y el mismo Carreras).

Sin embargo siguió vinculada con México, puesto que casi hasta sus últimos años realizó trabajos allí, principalmente en telenovelas y cine.

En 1961 rodó, en compañía de Joselito y Sara García, su única película española: “Bello recuerdo” (también conocida con el título “Así era mi madre”), con dirección de Antonio Del Amo.

En 1967 encarnó el papel de Dolly Levi en la célebre obra teatral musical “Hello Dolly”, en el Teatro Odeón de Buenos Aires, y mucha gente la ovacionaba de pie y gritando “Liber, Liber”.

Volvemos a su faceta específicamente de canto y grabaciones: en Argentina, fue acompañada por guitarristas, en su comienzo, y luego por la orquesta de su marido, Alfredo Malerba, y por otras dirigidas por Mario Maurano, Héctor Stamponi y Víctor Buchito, Lucio Milena y Tito Ribero. También fue acompañada por Juan D´Arienzo, pero sólo en dos temas. En México dejó registradas cientos de canciones, acompañada por los conjuntos locales de Ruiz Armengol, Chucho Zarzosa, Raúl Lavista, Chucho Ferrer y otros. Hizo dúos con Pedro Vargas, Miguel Aceves Mejía y en una oportunidad con su hija Mirtha. Sus múltiples registros discográficos constituyen una cifra no alcanzada por ninguna otra cancionista argentina.

Entre los temas más destacados de su repertorio, se hallaban “Besos brujos”, “Cita en la frontera”, “Tristezas de la calle Corrientes”, “Uno”, “Volver”, “Malena”, entre otros. A lo largo de su vida, Lamarque además de tangos cantó rancheras,  milongas,  boleros  y folclore.

En 1980, el Museo del Cine le entregó la “Cámara Pathé”, a ella, y también a Tita Merello, Delia Garcés, Niní Marshall y Mecha Ortiz “en reconocimiento a las primeras figuras del cine nacional”. En 1982, protagonizó la revista musical “Libertad Lamarque, ¿es una mujer de suerte?” en el Teatro Lola Membrives, con guiones de la propia actriz y la adaptación de Nicolás Carreras; mientras que la dirección musical estuvo a cargo de Oscar Cardozo Ocampo. El mismo año participó del programa especial “24 horas por Malvinas”, conducido por Pinky y Cacho Fontana, donde donó una joya para la subasta y recitó varios versos al lado de Lolita Torres, en aquel tan difícil momento durante la Guerra de Malvinas.

ÚLTIMOS AÑOS

Lejos de escándalos, transcurriendo su vida entre México, Argentina y Miami (en la estadounidense ciudad de Florida, tenía una residencia en Coral Gables), la trayectoria artística de Lamarque era más que respetada, ya hacia las postrimerías del siglo XX.

En su tiempo libre practicaba gimnasia, ciclismo y natación, manteniendo una vitalidad asombrosa; ella comentaba que “el secreto es borrar los malos recuerdos de la mente y no ser soberbia".

En 1985, recibió en Argentina el premio Konex de Platino a la Mejor Cantante de Tango, y en 1986 publicó su autobiografía titulada “Mis memorias” (Editorial Vergara). En la publicación, confirmó su edad, que hasta entonces era desconocida.

En 1990 fue designada “Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires” y en noviembre de 1991, pocos días antes de su cumpleaños, el Concejo Municipal rosarino la distinguió como “Ciudadana Ilustre de Rosario”.

Con su espectáculo “Tangos y Nostalgias” se presentó en la inauguración de Expo-Sevilla en 1992 y recorrió más de 15 ciudades de América. En 1993, volvió a Buenos Aires para recibir, como otros artistas, el premio Podestá, que recibió de manos de la actriz Graciela Borges.

En diciembre de 1995 se le concedió en el Teatro Nacional Cervantes un homenaje donde fue distinguida con el honor de “Personalidad Emérita de la Cultura Argentina”. La ceremonia se realizó conmemorando el octogésimo aniversario del inicio de su carrera artística. Participaron del homenaje grandes figuras como Alberto Castillo, Niní Marshall, Raúl Lavié, María Marta Serra Lima, Horacio Salgán, Eva Franco, Irma Córdoba, Eduardo Bergara Leumann, entre otros.

Al año siguiente, durante una corta temporada estrenó en el Teatro Gran Rex un recital titulado “Entre nosotros”, donde cantó tangos y boleros a dúo con María Marta Serra Lima (eran íntimas amigas), y con la participación especial del Mariachi Los Torales.

Para celebrar sus 90 años se arrimó a la Argentina, y así poder compartir el momento tan especial con familiares y amigos. En esa ocasión dio varios reportajes a revistas, y comentó que iba a tener una participación breve en una novela mexicana (“María Teresa”) para interpretar a una monja, al lado de Thalía y Fernando Carrillo. En esa misma vuelta fue galardonada en el Sindicato de Distribuidores de Diarios y Revistas.

Seguía teniendo base en Miami pero viajando y trabajando con preferencia en México y en Argentina; realizaba sus tradicionales recitales por toda América y Europa, presentándose en diversos escenarios en compañía de otros cantantes.

Su última grabación musical la hizo a la edad de 89 años, destacándose su interpretación de “El día que me quieras”, (de Gardel y Le Pera), con dirección de Enrique Chía, a lo que le siguió una presentación en el Miami-Dade County Auditorium con la Orquesta Filarmónica de Florida.

El 24 de julio de 2000, en la ceremonia de los premios Ariel en el Palacio de las Bellas Artes, recibió su último homenaje en México, siéndole otorgado el Ariel de Oro por su extensa trayectoria cinematográfica.

Los últimos trabajos de la actriz fueron básicamente para televisión, en varias telenovelas mexicanas: “La usurpadora” (1998), “María Teresa” (1999) y en 2000, dos meses antes de morir, trabajaba aún en su última telenovela, “Carita de ángel”, una adaptación de “Papá Corazón”, la creación de Abel Santa Cruz; allí hacía de Madre Superiora. Dos de esas telenovelas fueron la oportunidad de verla otra vez en pantalla para el público argentino, en especial para las nuevas generaciones que así la podían conocer.

Mientras estaba grabando la novela “Carita de ángel”, sintió un fuerte dolor en la espalda, y debía ser internada, pese a lo cual terminó los episodios cuya grabación estaba prevista, en una actitud quizá excesivamente profesional, considerando su avanzada edad. Fue internada al día siguiente, el 30 de noviembre, en el Hospital Santa Elena (México) donde fue atendida por su médico particular. Se le diagnosticó una bronquitis, que luego a derivó en neumonía, agravando su salud en un lapso de dos semanas. Libertad Lamarque se debió ausentar de la grabación, y finalmente no pudo volver a participar.
Libertad Lamarque falleció a los 92 años, el 12 de diciembre de 2000, en México, por un paro cardiorrespiratorio.

Aplaudida y ovacionada por la gente presente, durante el velatorio se interpretaron los temas musicales “Vereda tropical”, “Veracruz” y “Despierta” con la presencia de mariachis en torno al féretro. Luego, sus restos fueron cremados y las cenizas fueron arrojadas al mar frente a su vivienda de Miami, siguiendo su expreso deseo.

Completando los datos y cifras ya consignados, mencionaremos que durante toda su vida ella tiene en su haber alrededor de ochocientas canciones grabadas, siete ciclos televisivos (telenovelas, entre México, Argentina y la primera en Venezuela) y gran cantidad de obras teatrales.

Respecto a su vida personal, no profesional, su hija Mirtha  le dio seis nietos. También tuvo diez bisnietos y un tataranieto, nacido poco después de su muerte.