Nuestra actitud frente a la vida

            Por la  Lic. Mónica Cersósimo – Psicóloga (M.N. 16566)

  La actitud es una forma de ser que nos conduce a un comportamiento particular. Es la forma de actuar de una persona, es el comportamiento que utiliza un individuo para moverse en el mundo.

La actitud es una disposición mental que ejerce cierta influencia sobre las conductas y reacciones de las personas. Es lo que nos impulsa a hacer algo, es un sentimiento interior expresado en la conducta.

Puede ser una tendencia aprendida a través de las experiencias vividas con respecto a situaciones, ideas, valores, personas, etc.

La actitud es considerada como una respuesta emocional y mental a las circunstancias de la vida, que nos lleva a actuar de una u otra manera frente a una determinada cuestión. Se puede reaccionar positivamente o negativamente.

La actitud optimista nos lleva a enfrentar los problemas de la vida en forma positiva, sabiendo que con el esfuerzo necesario vamos a poder solucionarlos y lograr así nuestros objetivos y nuestros deseos.

Es el saber que tenemos la fuerza y la capacidad necesarias para sobreponernos a cualquier dificultad y lograr una vida plena y feliz.

No sucede lo mismo cuando nuestra posición es la de una actitud pesimista, pues de esa manera bajamos nuestra autoestima y empezamos a ver al mundo como un lugar amenazante. Se alejan nuestros proyectos y nos sentimos incapaces de resolver situaciones.

Aunque es una característica personal, la actitud no es algo fijo y permanente, sino que se puede modificar de acuerdo a situaciones o experiencias vividas. La familia y el medio social cumplen un rol importante para lograr estos cambios.

La actitud optimista disminuye el estrés y mejora nuestra salud,
permitiéndonos disfrutar plenamente de la vida.