El DEBO y el PUEDO

Consejos para tener una vida con menos estrés

      Por la Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga (M.N. 16566)

¿Qué nos pasa con el debo y el puedo?

A veces nos confundimos y por un exceso de responsabilidad nos dejamos influir por el “debo” y asumimos demasiados compromisos, o nos proponemos cumplir con determinadas cuestiones que van más allá de nuestras posibilidades.

El esfuerzo por cumplir con lo que pensamos que “debemos” hacer nos lleva a enfrentar tareas o compromisos que no están a nuestro alcance.

Cuando nuestro esfuerzo no alcanza nos sentimos frustrados o nos deprimimos. Esta situación de querer cumplir con aquello que suponemos que debemos nos genera estados de ansiedad con el consiguiente malestar que esto nos ocasiona.

Es para evitar estas situaciones de malestar que debemos diferenciar el debo del puedo, y aceptar sólo aquellos compromisos que podamos cumplir.

Es importante que nos conozcamos lo suficiente para darnos cuenta de nuestras propias capacidades y de nuestras limitaciones, para poder comprometernos con aquello que sí podemos y no con lo que erróneamente creemos que debemos.

La sumatoria de obligaciones de la vida cotidiana nos sumerge a veces en el mundo del debemos y, por no saber establecer los límites, nos estresamos y ni siquiera podemos cumplir con aquello que sí podemos.

El no asumir determinadas responsabilidades no quiere decir ni ampararse en el facilismo y en la comodidad para no cumplir con aquellas actividades propias de nuestra condición de seres humanos, tales como: cuidar a nuestros hijos, cumplir con el trabajo, llegar a horario, pagar las deudas, atender a nuestros familiares, comportarnos correctamente como ciudadanos, etc.

El “debo” que debemos evitar es el que surge de nuestra propia exigencia, aquel que nosotros mismos nos imponemos sin medir a veces las consecuencias.