Roberto Chanel

Roberto Chanel nació el 26 de noviembre de 1914, en el barrio de Caballito de nuestra Ciudad de Buenos Aires. Su nombre verdadero era Alfredo Mazzochi.

Fue el menor de cinco hermanos, nacidos de una pareja de italianos. El padre era napolitano, y tal como muy frecuentemente ocurría entre los italianos de aquellos tiempos, era músico amateur. De su pueblo del sur italiano había traído su acordeón, y lo hacía sonar todos los días. Los hijos de los inmigrantes italianos solían heredar la afición por la música, y el caso de los Mazzochi no fue la excepción: los tres hijos varones aprendieron a tocar la guitarra y a cantar. Llegados a la adolescencia formaron un trío con el que recorrían el barrio y los alrededores.

Tiempo después, Alfredo y uno de sus hermanos llegaron a la radio, pero no cantando sino sólo como instrumentistas, acompañando en varias radios a un cantor y una cancionista, tal como se les decía a las damas que cantaban.

El joven Alfredo así trabajaba, aunque por más que su labor no incluía el canto, él nunca dejó de practicar el canto. Se presentaba en concursos, e incluso se alzó con premios importantes, pero no le ofrecían una oportunidad como vocalista.

Se mudó de Caballito al barrio de Villa Luro, al oeste de la ciudad, y allí conoció al pianista Armando Cupo, y se hicieron muy amigos. Cupo se entusiasma con su modo de cantar y se lo presenta a “El Cieguito” Tarantino, padre del pianista Osvaldo Tarantino, quien lo invita a integrarse a su sencilla formación que, en esos momentos, tocaba en el palco del famoso Café Nacional. Así llegaba su postergado debut como cantor de tangos.

En ese mismo lugar, a mediados de 1939, Osvaldo Pugliese se presentaba con su nueva orquesta con los cantores Amadeo Mandarino y Augusto Gauthier. Actúa durante varios años hasta que, en 1943, se queda sin los dos cantores. Mandarino se iba para cantar con la naciente orquesta de Aníbal Troilo. Estamos hablando de dos de las más importantes orquestas de la historia del tango, aunque aquellos eran los comienzos de Troilo y de Pugliese como directores.

El dueño del café le propone al maestro Pugliese que escuche al promisorio Mazzocchi, “El Turco”, que cantaba con Tarantino. Pugliese lo prueba y lo incorpora inmediatamente. El otro que ingresó al mismo tiempo fue Alberto Lago, pero se quedó muy poco tiempo en la agrupación.

Al debutar en la orquesta de Pugliese, Alfredo Mazzochi empieza a usar el nombre artístico Roberto Chanel; había sido una idea del periodista Julio Jorge Nelson, que se había inspirado en el cartel de una joyería.

El primer disco (simple, “de pasta”) de la orquesta, para el sello Odeon, fechada el 15 de julio de 1943, tenía el instrumental “El rodeo” y “Farol”, este sí con la voz de Chanel. Esta primera grabación de Roberto Chanel fue de tal calidad que quedó como la versión emblemática del tango de los hermanos Virgilio y Homero Expósito, y además se gana un lugar en la imaginaria gran antología de grabaciones de tango argentino.

Fue el mejor cantor de Pugliese, al menos en la opinión de algunos especialistas. Ni por aproximación fue no el más popular; los expertos se refieren a que fue el que mejor representó desde lo vocal el estilo del maestro. De hecho, aun hoy día, cuando le preguntan a “ La Beba ”, la hija de Pugliese, también pianista y directora, quién fue el mejor cantor de la orquesta de su padre, el primer nombre que menciona, rápido y sin dudarlo, es el de Chanel, y recién después el de Alberto Morán, que este sí gozó de gran popularidad, sobre todo entre las mujeres.

Entre el director y Chanel había una buena relación, pese a que, tal como rememoró éste en algunos reportajes, varias veces fueron detenidos por la policía, debido a que Pugliese era afiliado al Partido Comunista, uno de los más famosos y populares referentes de izquierda, en tiempos de gobierno peronista.

Durante el tiempo que duró el binomio Pugliese-Chanel, dejó grabados 31 temas, contando tres a dúo con Alberto Morán. De todos esos, como destacados, agregaremos al ya mencionado, los tangos “Corrientes y Esmeralda” (de Celedonio Flores y Francisco Pracánico”, “El sueño del pibe” (de Juan Puey y Reinaldo Yiso), “Yo te bendigo” (de Juan de Dios Filiberto y Juan Andrés Bruno), “Fuimos” (José Dames y Homero Manzi), y la milonga “Andá que te cure Lola”.

Ya fuera de la puglieseana orquesta, Chanel cantó con la orquesta de Florindo Sassone; registraron 16 temas, para el sello RCA-Victor. Mencionaremos un par de éstos: “Ríe payaso” (de Virgilio Carmona y Emilio Falero) y “Flor de fango” (de Augusto Gentile y Pascual Contursi).

Terminada esa etapa, el cantor empieza otra como solista. Su primera orquesta de acompañamiento la dirigió Ángel Domínguez, tarea que luego tuvo a cargo Oscar Castagniaro.

Ya dejamos sentado que la inicial labor de este músico fue como guitarrista acompañante, y que luego su trabajo definitivo fue como cantor, pero aún falta que dejemos constancia de otra faceta suya: como creador directo de obras. Como compositor y letrista dejó, entre otras, “El soldado” y “Mambo” (ambos con letra de Reinaldo Yiso), “Hoy la espero a la salida” (letra de Raúl Hormaza), “Sinforosa” (milonga con letra propia), “Corrientes bajo cero” (letra de Aldo Queirolo), “Escuchame Manón” (con música de Francisco Pracánico), “Fatal y tanguera” (con Ángel Domínguez y Aldo Queirolo). Pero su tema más logrado, a juzgar por la respuesta del público, fue “Oración rante”, creado en colaboración con Ángel Domínguez y Aldo Queirolo.

Tiempo después, pese a que ya estaba retirado, seguía vinculado con el ambiente tanguero, seguía yendo a hurgar las disquerías para comprar discos, y así quedó como un personaje bohemio muy querido.

En sus últimos años, tuvo algún problema de salud que lo limitó en sus movimientos y lo debilitó, y así se hizo patente una decadencia anticipada que hizo que se truncara la trayectoria de un cantor que hubiera merecido más. Incluso se llegó a decir que estaba casi ciego y en la miseria, cosa que él desmintió. Nunca quiso dar lástima. En una entrevista publicada en noviembre de 1970 por el semanario Primera Plana, dijo que estaba por tener su segunda operación de cataratas (decía que el ojo izquierdo se lo habían operado 4 años antes), cosa que contaba para explicar y desmentir lo de la ceguera de los rumores. Tenía 55 años, y también dijo: “No vivo como los ricos: vivo bien. No me falta nada; tengo televisión y hasta una guitarra nueva”.

En la misma entrevista había un párrafo referido a su situación económica: “A los pesos que recibe de jubilación como cantor, se deben agregar unos pocos más por derechos de autor. Y no le vino nada mal un beneficio que se le hizo en el club Huracán el día 8 de mayo. El actor José Marrone, en representación del Sindicato de Artistas de Variedades, le entregó una suma equivalente a casi tres de su sueldo habitual. Fue una noche de emociones: el abrazo de Pugliese y el reencuentro con los tangos que impuso”.

La investigadora Nélida Rouchetto lo definió así: “Con sus arrastres nasales, su canyengue y su dicción de hombre de pueblo mantenía frescas las raíces populares que crearon la música ciudadana. Fue Chanel quien se identificó como un instrumento de la orquesta, al modo de una viola, como puede comprobarse desde su primera grabación”.

Y según el estudioso Néstor Pinsón, Chanel fue “un cantor excelente, delicado, de una tibia dulzura, típico exponente de su época. Y sin embargo, no trascendió más allá del conocimiento de los cultores del tango, de los coleccionistas, a lo sumo, de los que vivieron su momento”.

Roberto Chanel murió el 24 julio 1972, a los 57 años. Una edad temprana para la partida de un músico y cantor que, pese a sus importantes dotes artísticas, no tuvo el grado de reconocimiento del que sí gozaron otros.

Fuente: Esta nota fue escriba en base a la semblanza escrita por Néstor Pinsón, en www.todotango.com