Algo más sobre los complejos

        Por la Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga (M.N. 16566)

El complejo surge de la comparación con un determinado modelo o patrón, supuestamente ideal, al cual la persona no se puede acercar, al menos en ese determinado momento.

Si la persona no quisiera ser como ese modelo, y no sufriera por no parecerse a él, no existiría el complejo.

La mayoría de las personas suele tener algún rasgo físico o emocional que no es de su mayor agrado pero, desde el momento que puede convivir con él y aceptarse tal como son, el mismo no se convierte en un complejo.

El ideal al cual algunos aspiran, y también padecen por no conseguirlo, puede darse tanto en el plano físico como psicológico.

··>El complejo basado en lo físico afecta más a las mujeres. Lo importante es que aprendan a valorar lo que sí tienen, en vez de sufrir por lo que quisieran tener.

··>El complejo de inferioridad se presenta más a menudo en las personas tímidas. Las mismas suelen dejar de lado oportunidades por miedo al rechazo. Deben reemplazar el no puedo por el sí puedo.

··>Por otro lado, quienes padecen el complejo de superioridad viven y actúan para el afuera, mostrándose como ellos creen que el otro los quiere ver, y nunca pueden ser ellos mismos.

··>Sentirse culpables por todo también es un complejo. Son personas muy sensibles e inseguras. Buscan la perfección y la aprobación del otro y, cuando no lo obtienen, se sienten desvalorizados, con la angustia que esto les produce.

Debemos actuar frente a los complejos para evitar que ellos se apoderen de nosotros, trabajando la valoración de nuestros aspectos positivos.

No es una tarea fácil y en ocasiones requiere la ayuda terapéutica.