La Adolescencia y el Alcohol

                Por la Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga (M.N. 16566)

En la actualidad el consumo de alcohol por parte de los adolescentes ha pasado a ser un problema tanto para los padres como para los profesionales de la salud.

¿qué lleva al adolescente a entrar en ese período de excesos? ¿Qué le ocurre que tiene que llevar la situación al límite?

Durante la adolescencia se generan importantes cambios físicos y emocionales. El adolescente está buscando su lugar en el mundo, ya que para estar con los niños es grande pero para estar con los adultos es chico.

Se produce todo un proceso de diferenciación de sus propios padres, y se siente más cómodo con su grupo de pares.

El adolescente entra en un período de excesos y necesita probar sus propias capacidades. Es aquí donde aparece el alcohol como el principal protagonista.

Muchos adolescentes, cuando están en grupo, asocian alcohol con diversión.

Como sabemos, el alcohol desinhibe y suele llevar a un estado de euforia que permite relacionarse mejor y disfrutar más de los encuentros con otros. Por lo tanto, es fácil entender que el adolescente recurra al alcohol cuando tenga que enfrentarse a una situación social complicada.

Debemos destacar que adolescentes y adultos no beben de igual modo.

En el adulto el consumo de alcohol tiene reglas bien definidas, pues elige lo que bebe, lo hace por placer y hay autocontrol.

El adulto alcohólico no tiene autocontrol, y rompe las reglas sociales.

Los adolescentes generalmente sólo buscan tomar alcohol para luego sentir la sensación que estaban buscando. El placer no está en la bebida, sino en lo que van a sentir después.

Los padres deben buscar para sus hijos adolescentes actividades gratificantes donde el vínculo de relación no sea el consumo de alcohol, sino la propia actividad. Una buena opción es incentivarlos para la práctica de deportes.

Cuando un padre para hablar con su hijo adolescente necesita un vaso con alcohol en la mano, o haberlo bebido, no está dando un buen ejemplo. El “modelo familiar” se instala
y el alcohol pasa a ser un integrante más de la familia.