La vida después de la jubilación

                Por la Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga (M.N. 16566)

Luego de toda una vida de trabajo, no es fácil adaptarse cuando el mismo cesa. No siempre se llega a esta etapa soñada de la jubilación lo suficientemente preparados.

La jubilación marca un antes y un después en la vida de las personas.

Supone cambios, algunos esperados y otros que aparecen sin ser buscados, y es entonces cuando aparecen algunos temores. Si bien algunos mantienen alguna actividad, la etapa de la jubilación llega sí o sí.

Atravesar la etapa de la jubilación lleva su tiempo y, a veces, más de lo estimado; por eso, es necesario prepararse para cuando llegue el momento y así poder disfrutarla.

Debemos reconocer que al jubilado le cuesta adaptarse a su nuevo rol y, a medida que se acerca la fecha, aparecen miedos e inseguridades.

El cese laboral por la jubilación se nos presenta como una ruptura de algo ya establecido, y debemos hacernos amigos de esta nueva forma de vida que es la que ahora nos va a acompañar.

Lo que se tiene que hacer es una reorganización de la propia vida y también la del entorno familiar.

Como la expectativa de vida se ha extendido, el jubilado tiene aún muchos años para disfrutar sin estar pendiente de la actividad laboral. Esto no quiere decir que tenga prohibido trabajar, pero lo que sería bueno para aquel que así lo quiera o lo necesite, buscar alguna actividad con menos presión y exigencia.

Es importante continuar con una vida activa en lo social y familiar, y también pensar en alguna actividad recreativa o estudio hasta entonces postergado.

La jubilación no es retirarse de la vida, sino empezar una nueva etapa con menos obligaciones y más placeres, y con más tiempo para uno mismo y para nuestros seres queridos.

Uno no se jubila de la vida; se jubila de una actividad laboral, y puede ser
el momento de descubrir nuevos proyectos.