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Falleció Prince
            Q. E. P. D.           

El 21 de abril fue encontrado muerto Prince Rogers Nelson, el cantante conocido como Prince, en su casa-estudio de Paisley Park, en la ciudad de Minneapolis (Estados Unidos). Tenía 57 años.
La semana anterior había cancelado dos conciertos que iba a dar en un mismo día en la ciudad de Atlanta, y seis días antes de su muerte, el 15 de abril, obligó a que su avión realizara un aterrizaje de emergencia en el estado de Illinois por un problema de salud no especificado. Sin embargo, al día siguiente Prince había vuelto a actuar, dentro de la promoción del que es su trigésimo octavo álbum "HITnRUN Phase One", publicado en septiembre. Según fuentes próximas al cantante, Prince llevaba semanas con gripe, sin que su salud corriese peligro. Aparentemente murió durante la noche, y el servicio doméstico de su mansión encontró el cuerpo la mañana del 21. Llamaron a la policía, que llegó y lo encontró inconciente en el ascensor, y el equipo médico estuvo un rato intentando reanimarlo, en vano.
La súbita muerte “de un hombre diminuto que se convirtió en una gigantesca figura musical” -como le definió el diario The Guardian, que vendió más de 100 millones de discos a lo largo de su carrera, provocó un torrente de expresiones de emoción, desde todos los ángulos. Incluso desde la Casa Blanca: “Pocos artistas han influido el sonido y la trayectoria de la música popular de una forma tan distintiva y han emocionado a tanta gente con su talento”, ha escrito Barack Obama, Presidente de Estados Unidos, en su perfil de las redes sociales tras conocer la noticia. “Como uno de los más talentosos y prolíficos músicos de nuestra época, Prince lo hizo todo: Funk, Rithm & Blues, rock and roll...”
Autor de 39 discos de estudio, cuatro de ellos publicados en el último año y medio, Prince está considerado como uno de los principales renovadores de la música popular contemporánea. 
Nacido en Mineápolis el 7 de junio de 1958, Prince creció en un ambiente musical dado que su padre, Prince Rogers, era pianista de jazz. Su madre era asistente social, pero también acompañaba a su marido haciendo de cantante por los clubs de su ciudad.
Prince fue heredero de la tradición musical negra a través de su padre y también de los renovadores de la música negra en los años setenta como Curtis Mayfield, Marvin Gaye o Stevie Wonder.
Irrumpió en escena en los 70 gracias a “Why you wanna treat me so bad”. Con apenas 20 años ya marcaba una senda que lo ha puesto en la gloria junto a Jimi Hendrix, Michael Jackson y, sobre todo, su admirado James Brown, del cual quería saber todo. El reverendo Al Sharpton recordaba en la cadena NBC que, siempre que coincidían, a la mínima oportunidad le preguntaba cómo era Brown.
Debutó en 1978 con el disco “For You” (en el que el músico tocó todos los instrumentos, nada menos que 27), al que siguió otro titulado simplemente “Prince”. Luego bebió de las fuentes del soul y del funk más alocado de George Clinton para producir una fórmula única que cristalizó en su tercer disco, "Dirty Mind” (1980), donde ya dejaba clara su ambición al componer todos los temas y tocar todos los instrumentos.
Hipersexual, ambiguo, mestizo y siempre atento al espectáculo, fue uno de los músicos que más y mejor combinó sus diferentes facetas creativas sobre el escenario: guitarrista virtuoso, cantante apabullante, bailarín notable y desconcertante diseñador de vestuario.Su quinto disco, “1999”, lo catapultó a la fama gracias al tema que le daba título, una contagiosa mezcla de funk, disco y pop que reventó las pistas de baile. 
Tras aquel éxito se embarcó en un ambicioso proyecto, que acabaría materializándose en una película y un disco para la historia: "Purple rain” (1984), con himnos como “Let's go crazy”, “When doves cry” o la propia “Purple rain”, una balada de arrepentimiento y redención grabada en directo en Minneapolis, que terminó ganando el premio Óscar a la mejor canción original. El éxito fue enorme y mundial, y Prince consiguió lo que resultó todo un hito: abrir al público blanco ritmos y sonidos negros que hasta entonces apenas habían salido del gueto. 
Su aporte allanó el terreno para la posterior explosión del Rithm & Blues y el hip hop en la segunda mitad de la década. “Around the world in a day” (1985) y “Parade” (1986, que contiene el famoso tema “Kiss”) fueron álbumes que abrieron el camino para otro de sus discos emblemáticos, “Sign O'the Times” (1987), en el que Prince daba rienda suelta a sus inquietudes sobre problemas sociales, como el incesto o la opresión de los afroamericanos en EEUU. Rivalizando con Michael Jackson en lo de ser la estrella más importante de los 80, acabó la década con “Lovesexy” (en la que aparecía el tema “Alphabet Street”) y la banda sonora de la primera película de Batman (1989), dirigida por Tim Burton. 
Su carrera cambió en la siguiente década, debido a su situación dentro de la industria discográfica, en la que pasó de ser una máquina de hacer dinero (llegó a ocupar una vicepresidencia en su casa de discos, Warner) a convertirse en un rebelde que aparecía con la palabra “esclavo” escrita con su barba y sustituía su nombre por un signo andrógino (el Lovesign) para evitar publicar material como Prince, debido a los pleitos con su discográfica.
La liberación de su nombre, en 1996 abrió una época de hiperproductividad en la que, emancipado de sus ataduras contractuales, ejerció como pequeño dictador de sí mismo, alternando la experimentación en torno a su personal fórmula de funk-rock-pop con grandes presentaciones en vivo. Alejado de los focos y de las rutinas del show business, Prince se había convertido últimamente en un personaje imprevisible que podía ofrecer una actuación por sorpresa para sus fans como prohibir cualquier reproducción de su música y sus videos en las plataformas de streaming (Youtube, Spotify).
Su concierto de 2007 en el Super Bowl (la final del fútbol americano, que es el mayor acontecimiento deportivo de Estados Unidos, y con el mayor rating televisivo), es considerado desde entonces como la mejor actuación en la historia de este evento.
En sus letras había mucho sexo y seducción. No olvidó, sin embargo, su origen de afroamericanos y las condiciones de vida de los de su color. “Un joven negro con la capucha puesta es un criminal, un blanco con la capucha es un genio de Silicon Valley”, declaró tras la muerte del joven Trayvn Marti.
Después de la muerte de Freddie Gray, a manos de la policía de Baltimore, Prince acudió a la ciudad de Baltimore para hacer un concierto de solidaridad con el movimiento de “las vidas de los negros importan”.
“No era una estrella aislada, era un hombre comprometido”, afirmó el reverendo Sharpton.
El cantante estuvo casado dos veces. La primera con la bailarina y cantante puertorriqueña Mayte García, entre 1996 y 1999. Con ella tuvo un hijo nacido el 16 de octubre de 1996 con el síndrome de Pfeiffer, que murió siete días después de nacer.
Su segundo matrimonio fue con Manuela Testolini Nelson, entre 2001 y 2006.
Jamás quiso dejar su ciudad de referencia. Ni Nueva York, ni Nashville, ni Los Angeles, él estaba vinculado a su hogar, que era Mineápolis.
Los que lo conocían lo definen como un auténtico adicto al trabajo. Dormía poco, según dicen, con tres horas tenía suficiente. Tal vez esto permita entender su prolífica obra; podía llegar a crear cuatro álbumes en 18 meses. Según afirma su cuñado (Maurice Phillips, el marido de Tyka Nelson, hermana de Prince, que posiblemente se convierta en su única heredera, pues al parecer no dejó testamento, ni tiene otros familiares directos vivos más que ella) Prince estuvo trabajando 154 horas seguidas, sin dormir. Una cantidad terrible, porque son más de 6 días. Su cuñado afirma que estuvo con él durante el último fin de semana. También se corrió el rumor de que había aparecido una bóveda con cientos de horas de música inédita, todo un tesoro para los fans y, por supuesto, también y más que nada, para quienes hereden.
Según el tabloide británico Daily Mirror, Prince podría haber estado tomando altas dosis del analgésico Percocet, “lo que se cree que podría haberle provocado una sobredosis a bordo de su jet privado”, cinco días antes de su muerte. “En casos extremos, los usuarios de este medicamento que requiere prescripción médica dicen que les mantiene despiertos, en especial cuando se mezcla con otros medicamentos”, afirma el diario británico. Según esa misma fuente, las autoridades podrían haber descubierto “diversos medicamentos con receta” en la residencia de Prince. Los resultados de las pruebas toxicológicas podrían demorarse varias semanas, pero los responsables de la investigación adelantaron que no tienen motivos para creer que se trate de un suicidio.
En marzo el músico había anunciado que estaba preparando su autobiografía, en la que abarcaría todas sus vivencias.
Su último álbum publicado fue “Hit n Run Phase Two” (diciembre de 2015).
El “genio de Mineápolis" es considerado uno de los músicos más influyentes de las últimas décadas.
La muerte de Prince continúa un año negro para la música rock, que comenzó con el fallecimiento por cáncer de David Bowie, el 10 de enero, siguió con el del guitarrista Glenn Frey, de los Eagles, el 18 de ese mismo mes, y continuó con el suicidio de Keith Emerson de Emerson, Lake & Palmer, el 10 de marzo.