Caso Clínico: 
                                   Lucia: Cuando se usa 
                la comida para sentirse mejor

            por la Dra. Cecilia Blay – Médica Especializada en Obesidad (Mat. Nac. 87290)

Lucía P. 37 años, separada, 2 hijos en edad escolar, trabaja 8 horas por día como secretaria.

Lucía llega al consultorio muy preocupada por su aumento de peso en poco tiempo y siente que está descontrolada con la comida.

 Aumentó 17 kilos en 8 meses. Nos cuenta que desde que se separó está deprimida y lo único que la hace sentir mejor es comer cosas dulces, sobre todo al atardecer que es cuando peor se siente. Trabaja muchas horas sentada, no tiene tiempo de cocinar y en este momento está muy desorganizada la alimentación de toda la familia: comen pocos vegetales, casi nada de fruta y muy pocos lácteos.

Lucía quiere adelgazar y aprender algo de alimentación saludable para poder estar mejor ella y alimentar mejor a sus hijos.

Nos cuenta que hace unos meses se siente muy cansada, se le cae el pelo y cada vez se agita más la caminar.

Lucía desayuna con los hijos temprano, en la oficina está todo el tiempo picoteando galletitas, no almuerza o come muy poco y a la tarde cuando llega a su casa: “se come todo lo que hay”. Para la cena pide muchas veces pizza o empanadas; cocina muy poco. 

No hace ninguna actividad física porque se cansa y le “falta el aire”.

Duerme poco y mal y muchas veces se levanta a la noche para picotear.

Cuando termina de contarnos su historia vemos claramente que hay un trastorno alimentario y mucha desorganización. La alimentación no es equilibrada, faltan nutrientes y sobran muchas cosas que engordan más de lo que parece.

El primer objetivo del tratamiento fue controlar la ansiedad, el apetito y el picoteo.

Con el tratamiento Lucia bajó 15 kilos de peso y durante el mantenimiento llegó a su peso normal. Logró aprender muchas tácticas para cocinar saludablemente y con menos calorías, contemplando el poco tiempo que tiene para dedicarle a la cocina. Aprendió a comprar alimentos más saludables y empezó a moverse más, primero caminando y luego sumó paseos en bicicleta.

Agregó a la dieta de toda la familia alimentos indispensables como las frutas, las verduras, y comenzó a tomar más lácteos.

Ahora se siente mucho mejor de ánimo y con más autoestima, está más ágil y ya no se agita y siente que ha podido controlar su problema de peso.

Luego, durante el mantenimiento, lentamente se fueron incorporando los alimentos que más le gustan y que más engordan, pero logrando estar satisfecha con porciones más chicas, con control de la ansiedad, un equilibrio con una alimentación saludable y manteniendo alguna actividad física diariamente.

La Dra. Cecilia Blay tiene posgrado en la Univ. Favaloro