Adicciones
¿Cómo ayudar?

                                    por la Lic. Mónica Cersósimo – Psicóloga (M. N. 16566)

Cuando algún miembro de la familia cae en la adicción, toda la familia se transforma y también podemos decir que se enferma. Estamos entonces ante una familia disfuncional.

Es importante que la familia tome conciencia de lo que significa una adicción: toda persona que depende de una determinada sustancia en su diario vivir está padeciendo una enfermedad que puede ser comparada con cualquier otra dolencia física o psíquica.

Las adicciones se instalan en la sociedad y van afectando personas de todas las clases sociales y de distinto nivel intelectual.

La adicción no sólo tiene que ver con las drogas, el alcohol o el tabaco, porque también hay personas adictas al juego, al trabajo, a la limpieza, etc. No todas las adicciones son perjudiciales, pero la obsesión no es nada saludable.

Se dice que una persona es adicta cuando el consumo de determinada sustancia se ha transformado en un recurso inevitable.

Cuando el deseo de la droga se ha instalado, el individuo empieza a sentir que ya no puede vivir sin ella y nace el odio hacia sí mismo. Es entonces cuando comprueba que el poder de la droga es más fuerte que su propia voluntad. Es difícil alejarse de este hábito sin ayuda profesional y familiar.

Una de las consecuencias de la adicción es el marcado cambio de la personalidad, y quienes más lo perciben son sus personas allegadas.

Los jóvenes caen en el uso y abuso de las drogas por múltiples razones pero por sobre todo por falta de proyectos y para evitar sentimientos de soledad y desinterés.

Síntomas para tener en cuenta por los padres

> marcado cambio de humor y de actitudes

> pérdida de interés por las actividades habituales (colegio, amigos, hobbies)

> pérdida de apetito

> importante cambio de conducta

> ocultamiento y mentira

> pérdida de dinero

> olores extraños

Pautas a seguir por los padres ante la certeza de que su hijo está consumiendo:

> Hacerle saber que reprueban el consumo de droga, pero sin enojo.

> No negarle un trato cariñoso, porque estas personas necesitan en ese momento más amor que en otras circunstancias.

> Averiguar si está atravesando situaciones conflictivas y, si es así, ayudarlo a encararlas.

> Conservar la calma.

> No encubrirlo con el otro progenitor.

> No lo tienen que condenar; por el contrario, lo tienen que ayudar.

> Aceptar que el hijo es una persona enferma y que necesita de la ayuda profesional y de sus seres queridos.

Es importante que tanto el adicto como sus personas cercanas (familiar, amigos) sepan que la adicción es posible superarla siempre que esté presente en el adicto el deseo de recuperarse y el de ayudar
por parte de sus familiares y personas cercanas.