Hay un museo en una casa que habitó Maradona

La primera propiedad de Diego, que se la regaló en 1978 el Club Atlético Argentinos Juniors, el club en el que debutó en Primera A con sólo 15 años, ahora es un museo.

La casa de Lascano 2257, en el barrio de La Paternal, fue recuperada por la agrupación De Paternal Vengo. En esa propiedad tan sencilla, tan de barrio, vivió Diego dos años, mientras seguía jugando en la primera categoría del club; de noviembre de 1978 hasta fines de 1980, cuando vendió esa propiedad y compró la casa de la calle Cantilo, en Villa Devoto, más grande, moderna y vistosa, muy famosa desde ya esos primeros años. Pero la casa de Lascano tiene algo muy especial, porque es el lugar donde Diego empezó a soñar, y a vivir esa nueva realidad de ser un jugador del que se hablaba cada vez más, una promesa del fútbol argentino que iba creciendo a pasos agigantados, a medida que se iban sucediendo los partidos, los goles, la magia.

Ahora, ya convertida en museo, será en una de las grandes atracciones del barrio La Paternal, para argentinos y extranjeros. La entrada será libre y gratuita.

La agrupación que encaró este proyecto tan lindo está conducida por Alberto Miguel Pérez, ex directivo del club y abogado (era secretario cuando Maradona firmó su primer contrato). Sigue teniendo el honor de haber sido el Secretario General más joven de la historia del club, y le tocó en suerte coincidir con el momento del nacimiento futbolístico del que llegó a ser el mejor jugador del mundo, y Capitán de la primera Selección Argentina que resultó Campeona del Mundo en condición de visitante. Y, desde luego, el jugador más importante en la historia del Club Atlético Argentinos Juniors, al punto que el estadio del club tiene su nombre.

La familia Pérez ayuda en la organización del lugar, su funcionamiento y su difusión, como por ejemplo César Pérez (hijo de Alberto), que además es miembro de la Junta de Estudios Históricos del barrio. El joven cuenta que la apertura del museo es fruto del trabajo de muchos años, de recolectar material de época, y en general de material relacionado con Diego (camisetas, merchandising, etc.).

Recientemente, organizaron en la casa-museo dos eventos especiales, a modo de homenajes a Diego, que vienen muy bien para que se vaya conociendo la existencia de la misma y la posibilidad de visitarla. El primer homenaje fue el 20 de octubre, el día que se cumplieron 40 años del debut de Diego en Primera. Allí estuvo entonces alguien íntimamente relacionado con aquel momento: Rubén Giacometti ex jugador de Argentinos Jrs. Fue precisamente él quien por orden del técnico tuvo que salir para que entre Diego por primera vez, dado que como venía de las inferiores del club, conocían las condiciones extraordinarias que tenía, y el técnico estimó que era el momento indicado en que lo estaban necesitando y a la vez su primera posibilidad de mostrar lo que podía otorgar al equipo.

Entre las personas que estuvieron, también había familiares del Diez, como su hermana Ana, que aclaró que si bien ella no vivió en la casa de modo permanente, ese lugar le traía muchos recuerdos porque solía quedarse allí los fines de semana. Según contó, de viernes a domingo la casa se llenaba con la familia de Diego, que llegaba de visita.

El segundo homenaje fue el 30 de octubre, en festejo del cumpleaños de Diego (56 años). En esta ocasión hubo también una muestra cultural con dos partes: una realizada por el artista Marcelo Chiarello (14 piezas, de imágenes grabadas en piedras) y otra con 17 fotografías de Walter Vázquez.

Un detalle muy acertado del museo son las fotos de época en las que se observan muchos de los artículos que se exponen. Diego tocando el piano y, debajo, aquel viejo instrumento. Una imagen de la familia en la cocina, y allí, intacta, la misma mesa. Y la habitación de "Pelusa" es impactante: parece detenida en el tiempo. Todos elementos de la época, como si la adolescencia de Dieguito se hubiese extendido para que podamos observar ese aspecto de su intimidad.

La casa, el mobiliario, las paredes, la terraza, casi intactas. Hay recuerdos por todos los rincones. En el patio hay una estatua de Diego como de la época en que vivía allí, sonriente con una pelota entre sus manos. Y en la terraza hay un mural.

La casa-museo se puede visitar los sábados a las 11 horas.