El rol del acompañante terapéutico

        por la Lic. Mónica Cersósimo – Psicóloga (M. N. 16566)

El acompañante terapéutico es una modalidad de tratamiento que se ocupa de la resocialización del paciente psiquiátrico ayudándolo a transitar el camino que ha perdido durante el transcurso de su enfermedad.

La idea es ayudar al paciente al desenvolvimiento psíquico de acuerdo a la situación ambiental en la que se encuentra.

El objetivo es recuperar y desarrollar las potencialidades del paciente, teniendo en cuenta sus experiencias vividas.

Tal como su nombre lo indica, la función del acompañante terapéutico es acompañar al paciente cuando éste no puede por sí solo incorporarse nuevamente a la vida social.

A la salida de una internación el paciente generalmente tiene dificultad para reinsertarse bruscamente en la sociedad, y es acá donde el acompañante terapéutico le brinda la ayuda para dar ese paso.

Durante el proceso de internación-externación, su presencia tranquiliza a la familia, y con su ayuda aprende cómo tratar al familiar enfermo.

En el domicilio colabora con la reorganización familiar, controla el manejo de la medicación respetando dosis y horarios, ayuda al paciente en su reacomodación psico-social, para que el pasaje internación-externación no se produzca de forma brusca, y brinda el asesoramiento y la seguridad que necesitan para evitar futuras descompensaciones.

El acompañante terapéutico contiene al paciente y a su familia; le ofrece contención frente a la ansiedad, la angustia y los miedos. Ayuda al paciente a desarrollar sus capacidades creativas, creando espacios confiables donde él mismo pueda desarrollar sus inquietudes.

El acompañante terapéutico es el intermediario entre el paciente y el terapeuta y entre el terapeuta y la familia.

Su función es brindar información al terapeuta y a la familia, además de contener, escuchar y acompañar.