Se cumplieron 35 años de aquel 2 de Abril de 1982

Un recuerdo especial para nuestros Combatientes de Malvinas

Más allá de tanta muerte, lo más lamentable de la guerra de Malvinas es que los excombatientes fueron ocultados. Fueron en aquel momento obligados a firmar una declaración jurada para que no se supiera lo ocurrido en las islas. Desde la misma rendición, en junio de 1982, fueron olvidados por los gobiernos de turno. O, por lo menos, nunca suficientemente recordados y retribuidos.

Un soldado que integraba el Regimiento 7 de Infantería Mecanizada de La Plata en 1982, cuando entra en la decisión de la Junta Militar gubernamental que envía tropas a las Malvinas con la intención de recuperar el control de esas islas perdidas en 1832 con la invasión y ocupación de los ingleses. El joven conscripto tenía por entonces 19 años.

“Esta historia la tuve tapada durante más de 20 años”. Recuerda que apenas llegaron a Malvinas los instalaron en medio de la montaña, a 12 km de Puerto Argentino. Al tercer día ya empezó a faltar comida. Constituían una tropa de unas 150 personas y los alimentos sólidos sólo llegaban para 20. (Puerto Argentino era la nueva denominación que el gobierno argentino le dio  a la capital de las islas, apenas los argentinos izaron bandera allí ese 2 de abril).

Se alimentaban únicamente con líquido: una taza de mate cocido y “un caldo incomible”. Sólo los oficiales comían alimentos sólidos. “Vamos a tener que hacer algo porque estos hijos de puta nos van a matar de hambre”. Con otros compañeros y en grupos de 4, cuando llovía torrencialmente y los tenientes se quedaban durmiendo en la posición, caminaban 12 kilómetros de ida y 12 de vuelta, en medio de una lluvia torrencial y de un terreno fangoso, para ver si podían conseguir algo sólido para alimentarse. A veces conseguían algo pero el problema era que, si eran descubiertos a la vuelta, los castigos eran tremendos: los ataban de las muñecas y de las rodillas y los estaqueaban. “Nos abrían la campera y nos dejaban todo un día ahí, como animales”, relata este excombatiente.

Muchos de los reclutados eran conscriptos que estaban cumpliendo con el servicio militar obligatorio, que se hacia a los 18 años, todos chicos sin experiencia en combate, sólo con un entrenamiento muy básico.

El problema fue lo que vino después: una sociedad que miró para otro lado, que no recordó a los que murieron ni contuvo a los que volvieron. No hubo políticas de contención psicológica por parte del Estado.

Por si fuera poco, muchos de los excombatientes de Malvinas no tienen resuelta en forma estable su situación laboral.

En el inicio de la posguerra, el drama de los suicidios se cobró unas 50 víctimas por año. Años más acá, los suicidios se fueron espaciando, pero nunca desaparecieron.

No se sabe exactamente cuántos soldados argentinos participaron en la guerra de las Malvinas, aunque se estima que fueron unos 12,000.

Trescientos veintitrés murieron con el hundimiento del crucero General Belgrano y otros 326 argentinos fallecieron en las islas.

La Guerra de Malvinas significó el “Bautismo de Fuego” de la Fuerza Aérea Argentina, que tuvo una actuación destacada, por ejemplo en el hundimiento del buque Sheffield. Un bautismo de fuego con honor, y que resultó muy importante en el desempeño general de las fuerzas argentinas.

Aunque no se cuenta con una lista precisa, se estima que son más de 350 los casos de suicidio.

Aún así, cabe mencionar que algunos excombatientes afirman que quieren ser llamados “veteranos de guerra”, o simplemente “combatientes”, sin el “ex”. Porque dicen que siguen combatiendo, pero ahora contra el olvido y la ingratitud. Y porque si fuese necesario volverían a entrar en combate real por las Malvinas, por la Patria, por la Bandera Argentina.

Recordemos y valoremos cada vez más a nuestros Combatientes de Malvinas. En especial a los soldados conscriptos, que son los que más sufrieron.

 

 

 

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