Adrián Otero

El 12 de junio se cumplen 5 años de su muerte. Recordamos al cantante y letrista de Memphis La Blusera, que se convirtió en una de las voces más representativas del blues en Argentina, y uno de los principales cantantes del movimiento rock argentino. En sus últimos años se había lanzado como solista.

 

Adrián Fernando Otero nació el 31 de julio de 1958 en el barrio porteño de Villa Luro, pero se crió en otro popular barrio, aún más al oeste: en Mataderos.

En su juventud cursó estudios de Psicología y recorrió parte de América, Europa y África. En esos viajes encaró diferentes tareas: como periodista deportivo, artesano y cocinero.

De vuelta en Buenos Aires, se sumó como cantante a la banda de blues Memphis La Blusera. Otero se desempeñó como la voz principal de Memphis y autor de la mayoría de las letras del grupo.

Esta banda tomó la posta que primero había iniciado Manal, el trío que a fines de los 60 fue un ícono del naciente rock nacional, y que también hizo algunos blues en castellano, iniciando el género en Argentina con gran calidad, y que luego siguió Pappo Napolitano, el inolvidable guitarrista y cantante que empezó su carrera uniéndose primero a la primera versión de la banda Los Abuelos de la Nada y dándole un giro blusero a ésta, con lo que Miguel Abuelo lo dejó a cargo de la misma pero quedó disuelta (de ese inicio sólo quedó un par de temas en un disco simple que sólo tienen algunos coleccionistas), y que luego desarrolló en la legendaria banda Pappo’s Blues, y en sus últimos años de vida, en una prometedora carrera solista.

Los comienzos de la banda fueron humildes. Se lanzaron a tocar recién después de muchos meses de ensayo, en los que buscaban alcanzar la alquimia de un sonido que los satisfaga y los impulse a mostrarse por fin ante el público. El debut fue en el el teatro Unione e Benevolenza, en 1978, ante sólo 100 personas, aproximadamente. Se programó una segunda actuación para el 19 de agosto del mismo año, que debió ser postergada una semana por la muerte del papa Juan Pablo I.

En 1981 fueron teloneros de Pajarito Zaguri (un bohemio personaje de los que habían iniciado el rock argentino en la década de 1960) en Obras y en 1982 se presentaron en el Festival B.A. Rock. Allí recibieron buenos comentarios de la prensa, pero también naranjazos del público.

Del primer álbum, “Alma bajo la lluvia” (1982), se destaca el “Blues de las 6 y 30”, “Lo mismo boggie” y también “Moscato, pizza y fainá”, que se convirtió en el tema “insignia” de la banda (esa es la palabra que utilizó Otero para presentarlo el 16 de noviembre de 2002 en el Luna Park, presentación que fue grabada y publicada en el disco doble titulado “25° Aniversario”, del 2004).

Memphis La Blusera pronto acortó su nombre a sólo Memphis, aunque para los fans siempre siguió siendo La Blusera (por ejemplo en los cánticos de aliento… “la Blusé, la Blusé, vamos la Blusé…). El acortamiento tenía que ver con marketing (generalmente un nombre corto es más aconsejado por los especialistas, y apreciado por las discográficas), pero también tenía su cuota de honestidad, porque Memphis era mucho más que una banda de blues. Hacían muy buena música, en algunos temas con un estilo más pop (por ejemplo, casi todo el segundo disco, “Medias negras” de 1986, del que sólo quedaron como éxitos perdurables “La bifurcada”, el característico tema en el que el protagonista le dice adiós a su novia que decide dejarlo para irse con una amiga, que desde entonces fue siempre uno de los temas infaltables cuando tocaba Memphis, y el temazo de amor “Un montón de nada”) El resto del álbum “Medias negras” se quedó ahí, no tuvo incidencia en el repertorio permanente del grupo. De hecho, el sonido de esos temas es el que menos encaja con el resto de la discografía.

En otros casos, la música tenía más acercamiento a géneros como el soul, el jazz, el funk, etc. Por supuesto, también mucho rock.

Con cada disco, iban incorporando nuevas influencias y también iban mejorando el sonido, en muchos casos con arreglos de brass (instrumentos de viento de metal), muy buenos, que le dan gran relieve a la música de la banda.

Hubo muchos cambios de integrantes a lo largo de los más de 25 años de actividad de Memphis, pero mientras estuvo vivo Adrián Otero, el cantante siempre fue él, que también fue el creador de la casi totalidad de las letras.

En el tercer disco que lanzaron, “Tonto rompecabezas” (1988),  la cuestión social y callejera de los anteriores está mucho menos presente, y las letras abordan más el amor, dejando de lado el lunfardo, que persistió únicamente en el tema “Sopa de letras”. Este fue el primer disco del grupo que recibió difusión radial importante, en parte porque además de tener varios potenciales éxitos, todo el disco era interesante, bueno y representativo. El sonido alcanzado por la banda, y resaltado desde la mezcla y la ecualización, mostraban un avance hacia lo que el gran público podría llegar a recibir con sorpresa y agrado. Ese disco y esa difusión fue la antesala del reconocimiento masivo que la banda recibió desde principios de los años ’90, con el afianzamiento del grupo a la par del primer boom que tuvo el blues como género en nuestro país (desde la primera visita de Eric Clapton en 1990, y convertibilidad peso/dólar mediante, vinieron cantidad de músicos de blues y rock, entre ellos Albert Collins, Albert King, Taj Mahal, y varias veces B B King).

La temática barrial retornó en el siguiente álbum, “Memphis La Blusera”, de 1991.

En 1992 se publica un disco recopilatorio de la banda, que comienza a cosechar lo que venía (y seguía) sembrando con tenacidad.

En 1994, es el turno del primer disco en vivo.

Adrián Otero recibió en 1995 el Premio Konex como uno de los mejores cantantes de rock de la década en Argentina.

El año 1996 fue el mejor año de la banda desde su fundación: disco de oro para El disco “Nunca tuve tanto Blues" (el quinto álbum de estudio, de 1993) recibió el disco de oro por sus ventas, publicaron “Cosa de hombres” (1996), y lo presentaron con cinco shows repletos en el Estadio Obras y otro recital al aire libre ante 20.000 personas.

El séptimo disco, “Cosa de hombres” se presentó en Obras y en el interior del país. Para entonces, habían logrado un récord difícil de igualar: más de 1300 presentaciones en 17 años de carrera. “Hemos visto pasar cincuenta mil modas... y seguimos siempre tocando blues, que es una música clásica”. Además, la banda tocó en otros países de Hispanoamérica.

Costumbres urbanas, amor, pleitos y desengaños son los temas que pueblan el álbum de 2001, “Angelitos culones”, el décimo, que fue presentado en vivo en el Teatro Gran Rex.

En mayo del 2002 fueron invitados a un ciclo de música popular en el Teatro Colón. Allí reversionaron todos sus grandes éxitos, acompañados por la Sinfónica Nacional.

En 2008, después de ser la cara más visible del conjunto y de compartir innumerables éxitos, premios y reconocimientos, Otero decidió alejarse de la banda blusera. El anuncio fue hecho por él mismo a través de un comunicado de prensa en el mes de marzo; así manifestó su decisión: “Después de meditarlo mucho, le digo adiós a Memphis. Doy un paso hacia el futuro... inicio desde ahora mi etapa como solista”.

Al año siguiente, en una entrevista publicada en el diario Clarín, explicó lo que sentía luego de alejarse de Memphis. “En los últimos años trabajamos mucho en fiestas donde la gente iba a bailar. Los shows no eran ningún bajón. Si te ponés a escuchar vas a ver que incluíamos un blues por disco; el resto era pastiche con blues o sin blues. El blues, para mí, fue una cosa tangencial. Yo soy de la literatura.”

El nombre de su primer disco en etapa solista es “Imán”. Este álbum se grabó durante los meses de mayo y junio de 2008, y cuenta con canciones rockeras que muestran un nuevo estilo, conservando su inconfundible timbre de voz, tendiente a la ronquera, pero vibrante y con espacio para las sutilezas.

Un dato curioso, si se quiere, de la vida pública de Adrián Otero, es que aparece en las películas “Graciadió” (1997) y “5 pal' peso” (1998) de Raúl Perrone, director argentino que es uno de los pilares por estas latitudes del cine alternativo, de temáticas populares y hecho con recursos económicos muy limitados.

Su última aparición en televisión ocurrió el 23 de mayo de 2012, cuando fue invitado al programa Soñando por Cantar en el que cantó junto a un participante, en un anfiteatro de la localidad bonaerense de Tigre. En el jurado de ese concurso musical se encontraba Oscar Mediavilla, quien produjo el disco que estaba próximo a publicarse, “El Jinete del Blues”, en el que Otero versionaba temas del rock argentino de distintas épocas, incluyendo algunas de la etapa de Memphis. Cuando terminaba su participación y se despedía del escenario, Otero prometió a los asistentes que iba regresar al mes siguiente para firmarles a todos su nuevo disco, hecho que no se pudo realizar, porque antes de que el disco estuviese a la venta, Adrián Otero fallece en su auto.

El 12 de junio de 2012, muere Adrián Otero en un accidente automovilístico, el accidente se produjo alrededor de las 14:10 horas, en la autopista que une a las ciudades de Rosario y Córdoba. En el kilómetro 523, a la altura de la localidad de Ballesteros, el vehículo que conducía hizo un trompo y volcó, lo que le produjo la muerte en el mismo lugar. Una mujer que lo acompañaba logró salvarse, sin heridas de mayor gravedad.

En declaraciones que publicó el diario trasandino "Los Andes", un jefe policial de la zona relata que Otero "iba en su Honda a Capilla del Monte, empezó a dar vueltas, cruzó el cantero central y falleció".

Tras una espera adicional, por la muerte del artista, finalmente el 13 de julio de 2012 pusieron a la venta ese álbum. Entre las canciones interpretadas por Otero está “Juntos a la par”, de Yulie Ruth (aunque la canción se hizo más conocida gracias a la versión de Pappo, que estrenó discográficamente el tema, porque Roth era el bajista de la banda). La versión es muy diferente a la de Pappo.

 

Los músicos de MEMPHIS, luego de la partida de Otero

Luego del alejamiento del cantante, los músicos de Memphis se dieron un tiempo de espera, pero luego quisieron volver a la actividad como banda. Sin embargo cuando el bajista Daniel Beiserman (coautor de muchos de los temas de Memphis) y el saxofonista Emilio Villanueva decidieron reactivar la agrupación, se encontraron con que Otero no cedía sus derechos sobre el nombre. Resolvieron la situación poniéndole otro nombre a lo que así se definía como una nueva banda: Viejos Lobos del Blues.

Más tarde, al poco tiempo de fallecido Adrián Otero, el luto vuelve a posarse sobre la familia de La Blusera (músicos, allegados y público), pues el que murió fue Villanueva, el admirado y querido saxofonista.

Desde 2013 la banda volvió a trabajar, nuevamente con el nombre Memphis La Blusera. La formación es la siguiente:

Daniel Beiserman: Bajo

Martín Luka: Voz

Giuseppe Puopolo: Saxo

Jorge Salvador Fiasche: Guitarra

Gustavo Villegas: Teclados

Matías Pennisi: Batería

Esta formación publica en 2014 un disco, titulado “Siempre”, en el que las letras están preponderantemente inclinadas hacia las temáticas amorosas, y tienen una retórica simple, sin mayores pretensiones.

En la contratapa de caja del álbum, debajo de la foto, la banda consigna lo siguiente:

En memoria de Adrán Otero – Emilio Villanueva – Edy Vallejos – Eduardo Annetta – Jorge Ferrera.

Todos hombres que, habiendo sido miembros de la longeva agrupación, a la fecha de aparición del disco ya no estaban vivos. Un justo y esperado homenaje, importante gesto a la hora de encarar una nueva etapa.

Otro hecho que destacamos es la realización de la parte gráfica del trabajo, con fotos de los músicos en el Café de García, el Bar Notable que se encuentra en Sanabria y José P. Varela, en Villa Devoto. Una buena idea, muy propicia para el estilo de la banda, y bien realizada.

 

 

 

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