Falleció Federico Luppi
                        Q. E. P. D.                    

Federico Luppi murió el 20 de octubre en la Fundación Favaloro. Estaba internado allí desde unos días antes a la espera de poder ser trasladado al FLENI para iniciar un proceso de rehabilitación. En los últimos meses, el actor de 81 años estuvo luchando con varios problemas de salud, derivados de un fuerte golpe en la cabeza que sufrió en abril.

Hasta el momento de la caída, Luppi desarrollaba su actividad laboral completamente. pero el golpe le produjo un

El actor se encontraba en plena actividad laboral cuando una caída en abril pasado en su casa lo cambió todo. La contusión en la cabeza le

produjo un coágulo cerebral, lo que complicó aún más su salud, que ya había sido internado en marzo por una retención de líquido severa.

Sus planes estaban definidos: iba a iniciar una gira teatral con “Las últimas lunas”, dirigida por su mujer, Susana Hornos, una obra sobre la vejez.

Había nacido en Buenos Aires el 23 de febrero de 1936, debutó en cine con “Pajarito Gómez” en 1965 y luego participó de más de 100 películas, entre los que contó tanto piezas teatrales como films de todo tipo: drama, comedia, thriller y suspenso.

Su consagración llegó en 1967 con “El romance del Aniceto y la Francisca” del apreciado director Leonardo Favio.

Del resto de su filmografía, citaremos las que más se suelen recordar, y algunas más.

“El derecho a la felicidad” (1968), de Carlos Rinaldi; “Los herederos”, (1970) de David Stivel, con guión co-escrito por el director junto con Norma Aleandro, actriz que también actúa;  “Crónica de una señora” (1971), de Raúl de la Torre, con protagónico de Graciela Borges y guión co-escrito por el director y la también directora (de otros filmes) María Luisa Bemberg; “La Patagonia rebelde” (1974) de Héctor Olivera, con guión escrito por Osvaldo Bayer, Fernando Ayala y Héctor Olivera, sobre el libro "Los vengadores de la Patagonia trágica", de Osvaldo Bayer; “Yo maté a Facundo” (1975) de Hugo del Carril;  “Juan que reía” (1976) de Carlos Galettini; “Plata dulce” (1982) de Fernando Ayala; “El arreglo” (1983) de F. Ayala; “No habrá más penas ni olvido” (1983) de H. Olivera, con guión escrito por el director junto a Roberto Cossa, adaptación de la novela homónima de Osvaldo Soriano; “Pasajeros de una pesadilla” (1984) de F. Ayala, con guión de Jorge Goldenberg versionando el libro “Yo, Pablo Schoklender”, de Pablo Schoklender y Emilio Petcoff; “Cien veces no debo”, (1990) de Alejandro Doria, sobre la novela homónima de Ricardo Talesnik; “Matar al abuelito” (1993) de Luis César D’Angiolillo; “Caballos salvajes” (1995) de Marcelo Piñeyro “Sol de otoño” (1996) de Eduardo Mignogna; “El laberinto del fauno” (2001) del director mexicano Guillermo del Toro; “Cuestión de principios” (2009) de Rodrigo Grande, sobre el cuento homónimo de Roberto Fontanarrosa; “Nieve negra” (2017) de Martín Hodara.

Aclaramos que en la lista omitimos algunos títulos para agregarlos ahora en este párrafo aparte. La razón de esta decisión: los filmes del director Adolfo Aristarain en los que actúa Luppi, dado que fue uno de los actores predilectos (“fetiche”, se suele decir en la jerga del cine de autor) de este prestigioso director: “Tiempo de revancha” (1981); “Últimos días de la víctima” (1982) sobre la novela homónima de José Pablo Feinmann; “Un lugar en el mundo” (1991) y “La ley de la fronera” (1995), coproducción argentino-española, “Martín Hache” (1997), coproducción argentino-española; “Lugares comunes” (2002)

Con el tiempo alcanzó gran aceptación en el cine español, de modo que se le abrieron más posibilidades de trabajo.

Para componer los personajes Luppi no exageraba, ponía gestos chicos, y aún así siempre lograba gran solidez en la actuación, y lograba conmover e identificar al público, lo que siempre se busca y no siempre se consigue.

Un dato curioso es que muchos dicen que es el mejor “puteador” del cine argentino; o sea que lo consideran el que mejor actúa las puteadas, hecho que quedó demostrado porque marcó la memoria emotiva de mucha gente por su performance (al respecto, y en general también) en varias películas

Acumuló más de 50 años en la profesión, y no pensaba retirarse. Sin duda, queda como uno de los fundamentales del cine argentino.