(A modo de saludo de fin de año)

Un año más que termina, un año más que se va. Fue un año difícil, con dificultades varias.

Tuvimos todos (y aún tenemos) que hacer frente a aumento de tarifas (electricidad, gas, agua, etc.) como consecuencia de la reducción paulatina de los subsidios que pagaba (y paga, pero cada vez menos) el Estado. El objetivo de esa quita de subsidios es, al menos en teoría, que el Estado reduzca su déficit, y como consecuencia del menor déficit, tenga que tomar menos deuda para compensar ese déficit, siendo que jura el gobierno que ya no emite moneda para “tapar” lo que se gasta sin sustento. Así, con política fiscal más ajustada, sin emisión monetaria, se dan las bases para bajar la inflación. Que ya bajó, y ese es el aspecto positivo. Aunque bajó menos de lo que esperaba y prometía el gobierno nacional, la inflación se desaceleró a la mitad (en promedio); por momentos, un poco más, y en otros momentos, un poco menos. Es valioso y alentador, sin duda, pero no alcanza, y no conforma a nadie. Es fundamental que el gobierno construya una base sólida, definitiva, para luego seguir un camino seguro de política anti-inflacionaria. Es imprescindible, pero no es lo único necesario: también los sectores de la sociedad deben hacer un cambio cultural, para asimilar la idea de que con la inflación pierde el país, perdemos todos, y en especial los más desprotegidos. En la medida en que vaya bajando la inflación, se irán viendo los beneficios y este cambio cultural será más fácil, más directo, y los empresarios serán más responsables y sensatos, no tendrán tanto margen para maniobras especulativas y antisociales, y hasta los sindicalistas se moverán con otros criterios que los acostumbrados hasta ahora.

Otro de los temas que afectan a la mayoría de la población es la llamada “inseguridad”. Respecto del combate a la delincuencia podemos decir que este año siguió habiendo avances, en especial en lo que es el narcotráfico, un combate crucial porque es un delito organizado que si se le da margen (como en otros tiempos), es cada vez más peligroso, y difícil de derrotar. Es un combate permanente, que no termina nunca, pero que no se puede eludir. En el combate del resto de la delincuencia vemos también algunos avances, más que nada como derivación de un cambio de actitud gubernamental respecto del funcionamiento de las fuerzas de seguridad (policía), pero sin duda las mejoras más significativas respecto de esto se darán en paralelo con la mejora de los índices económicos y sociales y la consecuente baja de la marginalidad social.

Esperemos que el 2018 traiga nuevos bríos para la mejora en todos los temas que nos afectan a todos, en especial a los pequeños y medianos empresarios que son los que dan la mayor cantidad de trabajo en la Argentina. Y que, sumados a los pequeños proveedores de servicios y profesionales, son en su mayoría los anunciantes de esta revista (y los que hacemos AquíDEVOTO, también). Que por más que ahora están retomando la quita de subsidios, sea un año en que los cambios sean más llevaderos, que no frenen la reactivación que notamos en el último par de meses, que aunque por ahora sea pequeñita es un dato muy esperado luego de la estirada espera del fin de la recesión. Que en 2018 esa reactivación vaya, aunque sea poco a poco, afirmándose y acelerándose.

Aunque lo que haga el gobierno y el resto de los políticos es lo fundamental, lo que todo el tiempo miramos, también es muy importante para todo esto, lo que hagamos todos a diario, cada uno. Que encaremos nuestro trabajo cada día con un poquito más de optimismo, de ganas, y que así, con fe y esperanza, todo irá mejor, pese a los problemas que nunca faltan. Por el bien de nuestras propias vidas y familias, y de la sociedad argentina en su conjunto.

Felices Fiestas!!!
Y que tengamos todos un próspero 2018

 

 

 

 

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