Jorge Donn
A 25 años de su muerte

Recordamos a este bailarín que, pese a haber muerto a los 45 años, 
dejó una marca indeleble en la historia de la danza mundial. 
Vale la pena conocer su increíble vida.

 

Jorge Donn nació el 28 de febrero de 1947 en la bonaerense ciudad de El Palomar. Esta localidad es la cuarta estación en la línea del Tren San Martín, una vez que se deja la Ciudad de Buenos Aires y se entra en el tramo de las estaciones del conurbano bonaerense (la última estación de la capital es Devoto).

Se formó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (de la Ciudad de Buenos Aires). En 1962 estudió con la hoy célebre profesora de danza María Fux (nacida en 1922, actualmente tiene 95 años). Se dice que ella le marcó una influencia que mantuvo de por vida, aún teniendo en cuenta que el siguiente paso, que veremos inmediatamente, fue la mayor influencia de su vida.

En 1963 Maurice Béjart vino a la Argentina por primera vez, con la Compañía de Ballet del Siglo XX. Jorge Donn por entonces era integrante del cuerpo de baile del Teatro Colón. Se acercó al célebre Maestro y coreógrafo, director de esa compañía que visitó Buenos Aires, y le pidió que lo probara. El bailarín argentino era muy joven todavía, quizás demasiado para el desafío. El coreógrafo francés le indicó que, a pesar de que tenía condiciones, no tenía espacio en la compañía.

Sin embargo, evidentemente Jorge Donn ya mostraba signos de tenacidad y rebeldía, porque esa respuesta de Béjart no lo dejó deprimido ni quieto. Viajó a París a verlo nuevamente. Fue por la lesión de uno de los bailarines de la agrupación que Béjart accedió a verlo y darle una oportunidad. Fue junto a ellos que permaneció hasta el año 1988, convirtiéndose en el elegido para algunas de las más grandes creaciones del creador, casi una treintena, según indican algunos biógrafos.

Entonces, durante ese mismo 1963 ingresó al Ballet del Siglo XX, la compañía de ballet del coreógrafo Maurice Béjart.

En aquellos años Jorge Donn era todo energía, belleza y ductilidad. Formaba parte principal de una cuadriga ejemplar y deslumbrante, junto a Paolo Bortoluzzi, Luc Bouy, Germinal Casado y Víctor Ullate. Estos eran algunos de los abanderados de aquella máxima béjartiana tan polémica como popular: “La danza es el hombre”. Junto a la brasileña Marcia Haydee, Donn representa a los latinoamericanos que lograron instalarse por derecho propio y talento en la élite europea del ballet justo en su momento de expansión, durante la segunda mitad del siglo XX.

En 1976, otro coreógrafo de los más importantes de la historia, George Balanchine, lo invitó a bailar junto al New York City Ballet. Por entonces Jorge Donn ya había sido nombrado como co-director artístico del “Ballet del Siglo XX” por Maurice Béjart. Porque ya era su principal estrella, la fuente de su inspiración y su discípulo más fiel.

Entre sus más memorables trabajos están el “Bolero” de Ravel (1979), “1789 et nous”, “Lettre à un jeune danseur”, “Bhakti” (1968), “Nijinsky, Clown de Dios” (1971) “Golestan: el Jardín de las Rosas” (1973), “Lo que el amor me dice” (1974), “Nuestro Fausto” (1975), “Leda” (1978), “Adagietto” (1981), Con los primeros de esos trabajos, el bailarín argentino se fue convirtiendo en la estrella de la agrupación, a la vez que alcanzaba la fama internacional. Con los siguientes, se fue afirmando como la principal figura y la inspiración para el coréografo, y se agigantó su prestigio en todo el mundo.

Bailó junto a grandes figuras del ballet como la inolvidable primera bailarina rusa Maia Plisiétskaia; también con Ekaterina Maximota y Natalia Makarova. Entre otras.

Participó en la película del director francés Claude Lelouch “Les Uns et les Autres” (Los unos y los otros) dirigido por el cineasta parisino Claude Lelouch (nacido en 1937) con un enorme y gran elenco y con los papeles protagónicos a cargo del actor James Caan y la actriz Geraldine Chaplin (la hija de Charles “Carlitos” Chaplin). En esa película Jorge Donn actuaba uno de los personajes, y también se destacaba con su baile unipersonal del “Bolero” de Ravel. Ese baile fue un ícono de aquellos tiempos, y su recuerdo quedó intrínsecamente relacionado con el de aquella larga historia cinematográfica. La película se estrenó en 1981, aunque cabe aclarar que esa coreografía había sido estrenada por Jorge Donn aproximadamente dos años antes. “Los unos y los otros” y la interpretación del “Bolero” hicieron que Donn se vuelva conocido en Argentina, dado que en nuestro país lo conocían sólo algunas personas del ámbito de la danza.

En 1979, recibió Dance Magazine Award, el premio más prestigioso de la danza.

Desde los años ochenta, Jorge Donn intentó varias aventuras en solitario y poco a poco se alejó de su compañía madre, entendiendo de una manera íntima que el relevo generacional le había llegado en el corazón y desde la óptica de su maestro Béjart. Fue hacia 1987 que se trasladó a Lausanne, en Suiza, donde se dedicó a la docencia y re-armar su vida artística. Sin embargo, la división de Jorge Donn respecto de Béjart nunca llegó a realizarse verdaderamente. Donn estrenó las obras de Béjart casi hasta el momento de su muerte. Bailó para él aún estando muy enfermo.

Fundó el ballet de Verdún, en 1988, “L'Europa Ballet”, que duró poco, y luego hizo breves giras al frente de una pequeña compañía donde alternaba fragmentos de su repertorio histórico a escala de cámara con sus propios intentos creativos. En esta aventura conservó a toda costa el ballet “Nijinsky Clown de Dios”. También bailó en Milán, Bruselas y otras ciudades europeas en un intento que ya lucía desesperado de recuperar el espíritu de antaño, pero el tiempo y la enfermedad ya conspiraban en su contra.

En 1989 volvió a la Argentina, donde fue premiado por la Fundación Konex como uno de los 5 mejores bailarines de la historia en nuestro país (hasta la fecha).

En calidad de figura invitada actuó con los ballets de la Ópera de París y del Teatro Bolshoi de Moscú.

France Ferran le consagró el libro “Jorge Donn danse Béjart”.

Además de en “Los unos y los otros”, participó en los filmes “Couleur chair”, “Je suis né à Venice” y “La vie d’un danseur”. 

Murió el 30 de noviembre de 1992 en Lausanne (Suiza), a los 45 años de edad. Estaba padeciendo el SIDA (Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida), por tener el VIH (Virus de Inmunidad Humana) en su sangre, justo en esos primeros años en que la ciencia aún no había avanzado en el combate a ese mal, y que por ello el VIH se llevó la vida de otros varios grandes artistas como el recordado cantante Freddy Mercury (de la banda Queen) y, en nuestro país, los cantantes Miguel Abuelo y Federico Moura, entre otros casos.

Fue homenajeado por muchos coreógrafos: Maurice Béjart con su “Ballet por la vida” (o “El presbiterio no ha perdido nada de su encanto ni el jardín de su esplendor”), Denys Ganio (“Tango... una rosa para Jorge Donn”), Carolyn Carlson (“Homenaje a Jorge Donn”), Grazia Galante (“Masticando Sueños”), entre otros.

“Una mirada que convoca a todo su cuerpo -en realidad, a todo a su alrededor- al bailar. Un bailar recóndito y descarnado. Una mirada que acompaña su entraña -esas costillas tan increíblemente abiertas- al moverse. Una mirada que construye un cuerpo que, cuando se mueve, parece uno sentir también cómo se mueve también todo el universo.”  * (1)

En nuestro país se celebra el Día del Bailarín el 28 de febrero, en homenaje a este bailarín irrepetible, que logró con su arte que en el ámbito de la danza de todo el orbe se relacione a la Argentina con el talento, con la belleza, con lo bien hecho, con lo bueno. No es poco.

También una escuela secundaria de la ciudad de Buenos Aires con orientación en danzas (estatal) lleva su nombre. Es la Escuela de Danzas Nº 2 “Jorge Donn”, Distrito Escolar 18, que se encuentra en la calle Alejandro Magariños Cervantes 5068, en el barrio de Villa Luro. Se puede ver desde la Av. Lope de Vega.   **

Jorge Donn: “Si tengo un lugar en el mundo fue porque sufrí para tenerlo. Voy a seguir teniéndolo, aunque me cueste más de lo que preveo. Un prejuicio considera que un bailarín termina su carrera a los 40 años. ¿Quién pone ese límite? La sociedad. Bueno, yo no lo acepto. Siento que recién empiezo. Y estoy dispuesto a empezar”.

Siempre empezando, entonces, esa mirada que trasgrede los límites de lo físico y de lo visible, trae hasta hoy su 
danza eterna.   “ÚNICO, REBELDE, TRANSGRESOR, VIRTUOSO... ¡¡¡JORGE DONN!!!” * (2)

 

Fuentes: > la nota biográfica en wikipedia.org:https://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Donn
> Nota en http://junandomilongas.com.ar/index.php/blog/414-dia-del-bailarin-conmemoracion-del-nacimiento-de-jorge-donn-28febrero

 > Nota de María José Lavandera del 28 de febrero de 2015:

http://revistarevol.com/actualidad/un-25-de-febrero-de-1948-nacia-jorge-donn/       de la que tomamos algunos datos y un par de citas * (1) y (2)

 

**  En esta escuela se puede cursar la carrera de Intérprete en Danzas Folklóricas Argentinas y Tango certificaciones jurisdiccionales, junto con el Bachillerato orientado en Educación (título nacional). Los niñas/as desde los 6 años pueden cursar Preiniciación, que les permite un acercamiento temprano a la Danza tanto Clásica como Folklórica. En el turno vespertino los adultos pueden cursar la carrera de Intérprete en Danzas Folklóricas y Tango. La escuela cuenta con Ballets Institucionales de Danza Clásica, Danza Contemporánea y de Tango y Folklore, integrados por alumnos y egresados. Se puede consultar mayor información sobre la escuela, su proyecto institucional, etc. en:
www.asesoriapedagogicajorgedonn.blogspot.com
www.buenosaires.gob.ar/educacion/escuelas/escuela-de-danzas-ndeg-2-jorge-donn

 

 

 

 

 

Jorge Donn subido a su amado coreógrafo y maestro Maurice Béjart

 

 

 

Jorge Donn bailando la célebre coreografía del "Bolero" de Ravel (foto de arriba y foto de abajo)

 

 

 

 

 

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