Enrique Kicho” Díaz

Enrique “Kicho” Díaz nació en Buenos Aires el 21 de enero de 1918.

Empezó su carrera musical como bandoneonista. Llegó a participar en la orquesta de Juan de Dios Filiberto. Empezó tocando el bandoneón allá por 1935, junto al pianista José Pascual. Sus comienzos como contrabajista se dieron en el conjunto de Anselmo Aieta. Desde muy joven, desde muy joven, su hermano Pepe, que tocaba el contrabajo, le insistía para que largase otros instrumentos y se apronte de lleno al instrumento de cuerda más grande (“el grandote”).

En el año 1939, su hermano mayor, David Díaz, primer violín de la orquesta típica de Aníbal Troilo (1914-1975), le propone a Troilo que adopte a su hermano como músico, ya fuese para tocar el bandoneón o el contrabajo. Troilo prefirió el sonido que Kicho obtenía de las cuerdas. En esos años cuarenta, junto a Orlando Goñi al piano, Díaz tuvo la responsabilidad y el honor de generar el “alma rítmica” de la orquesta de Troilo. Integró la orquesta por veinte años, hasta 1959. Se puede escuchar en unas 300 grabaciones de la troileana orquesta, una cifra que es un poco menor a la de su hermano David.

Por esos años también formó parte del cuarteto Troilo-Grela, en varias oportunidades. En 1954 ya había recibido el homenaje brindado por Pichuco y Astor Piazzolla, quienes crearon para su lucimiento el tango “Contrabajeando”.

Kicho también trabajó un tiempo con el gran pianista y director de orquesta Lucio Demare (el compositor de “Malena”, entre otros tangos).

En 1960 integró el recién formado Quinteto Nuevo Tango de Astor Piazzolla, hasta 1977. Algunas de sus interpretaciones más recordadas, de obras de Astor Piazzolla, son: “Buenos Aires, hora cero”, “Contrabajeando”, “Prepárense” y “Kicho” (esta última compuesta por Piazzolla a modo de reconocimiento).

En 1962 y 1963 integró el Quinteto Real, junto a Horacio Salgán, Ubaldo de Lío, Enrique Mario Francini y Pedro Laurenz, todos músicos excepcionales, con los cuales viajó a Japón; también participó ocasionalmente en la orquesta de Mariano Mores.

A mediados de la década de 1960 integró con Armando Cupo, Jorge Caldara, Hugo Baralis y, en las voces, Marga Fontana y Héctor Ortiz un grupo musical que bautizaron “Estrellas de Buenos Aires”, con el que hicieron presentaciones en locales nocturnos, clubes de barrios y una gira por países del Pacífico.

Desde 1975 se integró al Sexteto Mayor, que había debutado el 23 de abril de 1973. Esta agrupación había tenido su idea germinal muchos años antes, cuando se conocieron los bandoneonistas José Libertilla y Luis Stazo, tocando en varias orquestas. Hacia 1972 tuvieron la idea de formar un grupo como el Quinteto Real. Los comienzos fueron difíciles, con decir que a veces a los músicos les pagaban ellos mismos, y también que empezaron tocando una vez por semana en Radio El Mundo pero sin recibir una retribución económica. Luego los contrataron en La Casa de Gardel, y fue el dueño de ese local, Machado Ramos, quien les asignó el mote de Sexteto Mayor, que luego ellos mantuvieron. Como modalidad artística, se alternaban en la dirección entre Stazo y Libertella.

Se apercibían de las dificultades que se les presentaban para mejorar sus perspectivas, por lo cual no se hacían muchas ilusiones de que el proyecto durase más que algunas semanas, pero fueron pasando por otros escenarios… Dado que acompañaban a la cantante Gloria Díaz, ella los llevó a Canal 9 y allí fue su debut en la televisión. También estuvieron en importantes locales de la época, como Caño 14, El Viejo Almacén y Casablanca.

Una característica que tuvo el conjunto desde el inicio fue el de cuidar los aspectos empresarios y, por ejemplo, compraban sus propios discos para distribuirlos en las radios del interior del país para hacerse conocer.

Por un tiempo medianamente largo, las cosas siguieron resultándoles difíciles. “Fue toda una lucha hasta que pudimos empezar a sobrevivir” (fue el testimonio del violinista Mario Abramovich).

Inicialmente la formación tenía el mismo formato que el conjunto de los años veinte de Julio De Caro: dos bandoneones, dos violines, piano y contrabajo. Respecto de la voz, rompieron una tradición, pues si bien fueron muchos los cantantes destacados a los cuales acompañaron el grupo no tomaba un cantante estable, porque el concepto aplicado por el grupo era privilegiar la música “de los instrumentos”. Años después, cuando en 1992 empezaron con el espectáculo “Tango Pasión” mantuvieron la misma estructura del sexteto pero agregaron como artistas invitados dos bandoneones, dos violines, guitarra, dos pianos, además de cantantes y bailarines.

En 1981 se produjo otro gran cambio, cuando Tomás Barna llevó al conjunto para inaugurar la tanguería parisina Trottoirs de Buenos Aires, ocasión en que estuvieron, entre otras figuras, Julio Cortázar, Yves Montand y Paloma Picasso. En ese lugar los vio Claudio Segovia, y los convocó para el espectáculo “Tango argentino”, que estaba creando junto con Héctor Orezzoli. Fueron a París en 1983 por una semana pero fue tal el éxito que siguieron presentándolo durante nueve años.

Con música del Sexteto y otras figuras como el dúo Salgán-De Lío; más cantores como Raúl Lavié, Roberto Goyeneche, Elba Berón, Alba Solís, Jovita Luna o María Graña, y bailarines como Juan Carlos Copes y María Nieves, Mayoral y Elsa María, Gloria y Eduardo o Virulazo y Elvira, “Tango Argentino” fue un éxito inesperado tanto en París como luego en Broadway, donde tenían prevista una temporada que duraría un mes y medio en el teatro Mark Hellinger, pero que el éxito hizo extender hasta cumplir los 6 meses.

El Sexteto Mayor tuvo luego la perseverancia y la buena fortuna de mantener el éxito, con actuaciones propias o como parte del show Tango Pasión.

Otro de los aspectos particulares del Sexteto Mayor es que está en forma permanente en giras por el mundo, retornando para estar en Buenos Aires uno o dos meses por año, lo que lo ha llevado a ser considerado el conjunto de tango argentino más famoso del mundo. En Buenos Aires hace presentaciones periódicamente, incluso en algunos casos sin percibir remuneración.

En los primeros días de 1993 estrenaron el espectáculo Tango Pasión en el Coconut Grave de Miami y a continuación actuación en Broadway para luego seguir en mayo con el espectáculo en el teatro Deutsches de Múnich. En 1996 realizaron una extensa gira por distintos países de Europa, incluyendo Finlandia, San Petersburgo, Moscú y Asia, en Hong Kong y Singapur, con un total de 264 funciones. En 1997 hubo otra extensa gira por Europa que incluyó Atenas, Salónica, Rodas y Estambul, y por Asia en Taiwán y Japón, con un total de 237 funciones. Y siguieron los éxitos. Aunque ya “Kicho” Díaz no formaba parte del grupo, dado que ya no estaba con vida.

Enrique “Kicho” Díaz falleció el 5 de octubre de 1992. Sigue siendo recordado como uno de los más importantes contrabajistas del tango, género en el que trabajó durante décadas, casi toda su vida.