Falleció René Houseman
                       Q. E. P. D.                      

 

El 22 de marzo falleció René Orlando Houseman, el legendario futbolista, Campeón del Mundo con la Selección Argentina en el mundial que se realizó en nuestro país en 1978. Es considerado uno de los mejores wings de la historia del fútbol argentino. Y tan habilidoso que también se lo suele poner entre los mejores futbolistas argentinos de todos los tiempos, sin distinguir qué rol cumplen o cumplían éstos en sus equipos.

René Houseman tenía 64 años, y desde octubre estuvo peleando contra un cáncer de lengua. Ya años antes de que se lo diagnosticaran, había dicho que le tenía mucho miedo al cáncer porque debido a esa enfermedad había muerto su padre y también su madre.

Había nacido el 19 de julio de 1953 en La Banda, provincia de Santiago del Estero.

Ya desde de pequeño vino con su familia a Buenos Aires; se instalaron en la villa del Bajo Belgrano, donde empezaron su historia de hombre que ama al pueblo (y es amado por él) y también su romance eterno con el fútbol.

Allí mismo, en el barrio, se formó en las divisiones juveniles del club Excursionistas, del cual era hincha, pero por falta de oportunidades su debut en mayores fue en su clásico rival, el club Defensores de Belgrano, en la Primera C, por entonces la tercera división del fútbol argentino. A comienzos de 1973 y gracias al director técnico César Luis Menotti, fue contratado para jugar en la Primera División por el Club Atlético Huracán. Llegó a este equipo con apenas 20 años, y allí realizó una carrera brillante, y se convirtió en una de las figuras principales. Ese equipo quedó en la historia no sólo por el haber salido Campeón del Metropolitano de 1973 (el único campeonato de primera categoría ganado por el club de Parque Patricios en su historia), sino también por la pulcritud en el control de la posesión de la pelota y por la asombrosa calidad de su juego, por lo cual suele ser nombrado como el mejor equipo argentino de la historia (aunque sería más apropiado ubicarlo en un podio, al menos, por la extensión histórica de más de 100 años).

La performance del joven René en ese equipo le valió la convocatoria para integrar la Selección Argentina en el Mundial de Alemania 1974, donde jugó 6 partidos. El último partido debieron jugarlo obligados, bajo riesgo de que desafiliasen a la Selección Argentina, porque el equipo quería volverse sin jugarlo, debido a que dos días antes había fallecido el Presidente Juan Domingo Perón, y consideraban más atinado volverse como parte del luto. Houseman, en un reportaje muy posterior, recordó que entonces estaba muy triste, y que si no hubiese sido por aquel “apriete” de las autoridades de la FIFA (a través de autoridades de la AFA), no habría jugado. Tampoco tenía mucho sentido jugarlo porque Argentina ya estaba eliminada de la Copa, lo mismo que su rival, que era Alemania Democrática (la oriental, la que era comunista). El partido terminó 1 a 1, y pese a que no pudieron dedicarle una victoria a la memoria de Perón, sí Houseman le dedicó su gol, el del honroso empate. En la primera fase de la Copa, Houseman había marcado otros dos goles: un gol a Haití, y el golazo del empate 1 a 1 ante Italia.

Con el recordadísimo equipo del Huracán de Menotti, ese mismo 1974 Houseman llegó a la semifinal de la Copa Libertadores, y luego lograron los subcampeonatos de 1975 y 1976. En Huracán jugó hasta 1980, pero luego de pasar por otros clubes (como veremos) tuvo otros dos cortos períodos en Huracán: un poco en 1981 y luego en 1983.  En total, en ese club jugó 266, convirtiendo 108 goles.

“El Loco”, como lo llamaban, se destacó por ser un jugador de extraordinaria gambeta, rápido y con una picardía típica “de potrero”.

Alcanzó la gloria a nivel internacional en el Mundial de Argentina '78, en aquel equipo dirigido por su querido Menotti, y capitaneado por Daniel Passarella. “El Loco” Houseman metió uno de los legendarios 6 goles a Perú, la goleada por menos goles de diferencia que la que necesitaba el equipo argentino para seguir en carrera.

En total, en su carrera en la selección (entre 1973 y 1979) jugó 55 partidos y convirtió 13 goles. Además pasó por: River (1981,  sólo 12 partidos, y un gol), Colo Colo de Chile (1982), AmaZulu de Sudáfrica (1983), Independiente (1984, sólo 3 partidos) y volvió a su querido Club Excursionistas, donde se retiró en 1985. Pero en Huracán mostró su mejor versión en clubes.En total, jugó 281 partidos en Primera (en diferentes clubes, aunque la mayoría en Huracán) y marcó 109 goles.

El periodista deportivo Raúl Fernández afirma que “Houseman tenía cosas de Garrincha” (se refiere a un legendario jugador brasileño, de orígenes muy humildes al igual que “El Loco”), que tenía “una gambeta endiablada”, y que “era tan bueno adentro de la cancha como ‘tipo’ afuera de ella”.

Luego de su retiro del fútbol, se encontró frecuentemente en problemas causados por su adicción al alcohol. A través del tiempo, Huracán fue una suerte de hogar para él, y los simpatizantes de la institución de Parque Patricios siempre lo tuvieron en su "altar" de referentes indiscutibles.

El ambiente del fútbol argentino se conmocionó con su muerte, y sin duda se lo extrañará, quedando como uno de los últimos de “esos” jugadores profesionales que seguían actuando con pasión amateur. “Jugando” de verdad, en todo el sentido de la palabra. Se lo recordará siempre como ese “Loco lindo”.

 

 

 

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