Datos útiles sobre Alimentación

  La miel   

Sustituir el azúcar por la miel es una buena medida dietética que supone un valor añadido para nuestra salud.

Si bien es verdad que el contenido calórico del azúcar y de la miel es prácticamente el mismo (es decir, engordan igual), la miel contiene proporciones pequeñas de varios micronutrientes de gran valor nutritivo y con efectos beneficiosos para la salud.

La miel contiene un 80 por ciento de azúcar en forma de fructosa, pero es mucho más que azúcar. Por el contrario, el azúcar común contiene de forma exclusiva un solo glúcido: la sacarosa y su importancia nutricional es puramente calórica; es decir, es un alimento que sólo aporta calorías vacías y puede considerarse un alimento superfluo.

La miel, por su parte, contiene proporciones pequeñas de varios micronutrientes: aminoácidos esenciales, ácidos orgánicos, minerales (azufre, hierro, calcio, potasio, fósforo, magnesio, cobre, manganeso) y vitaminas (C y grupo B). Además se le atribuyen propiedades antibióticas, antiinflamatorias y desinfectantes procedentes de las plantas empleadas por las abejas en su elaboración.

Desde tiempos inmemoriales la miel se utiliza como alimento, endulzante y como remedio popular. Endulza dos veces más que el azúcar de caña.

Existen diversas referencias históricas a esta sustancia. Además de las citas bíblicas, muchos otros pueblos, como los antiguos egipcios o los griegos, por ejemplo, se referían a la miel como un producto sagrado. En excavaciones egipcias con más de 3.000 años fueron encontradas muestras de miel todavía perfectamente conservadas en vasijas ligeramente tapadas. También existen registros prehistóricos, en pinturas rupestres,  de la utilización de la miel.

Son conocidas diversas variedades de miel, que dependen de la flor utilizada como fuente de néctar y del tipo de abeja que la produjo. Las abejas la fabrican en cantidad cerca de tres veces superior de lo que necesitan para sobrevivir.

La miel, en pequeñas dosis, previene problemas de alergia. Sin embargo, como apuntan varios expertos en nutrición, para personas con problemas de alergia al polen, en especial los niños, la ingesta de miel puede desencadenar una crisis asmática debido a que contiene proporciones variables de pólenes, esporas, hongos, algas microscópicas, hongos e incluso sustancias tóxicas de algunas plantas. Aunque, tomada todos los días en pequeñas dosis (una cucharadita) puede ayudar a prevenir problemas de alergia, pues podría actuar a modo de vacuna.

La miel es utilizada para aliviar y prevenir diversas clases de males, desde artritis y fiebre hasta un excesivo deseo sexual.

La miel, al igual que otros endulzantes, puede ser también muy peligrosa para los bebés. Esto se debe a que al mezclarse con los jugos digestivos no ácidos del niño se crea un ambiente ideal para el crecimiento de las esporas que producen toxinas. Las esporas del botulismo son de las pocas bacterias que sobreviven en la miel, pero se encuentran también ampliamente presentes en el medio ambiente. Aunque dichas esporas son inofensivas para los adultos, debido a su acidez estomacal, el sistema digestivo de los niños pequeños no está aún lo suficientemente desarrollado para destruirlas, por lo que las esporas pueden potencialmente causar botulismo infantil. Por esta razón, se aconseja no alimentar con miel ni ningún otro endulzante a los niños menores de 18 meses.

Ante las puertas de un nuevo milenio nace un movimiento de revalorización de los productos naturales. Se incorporan conductas que tienden a reemplazar lo natural por lo sintético, recuperando así la importancia de la ingesta de uno de los néctares más antiguos y nobles: la miel.

Las abejas y la miel han acompañado al hombre a lo largo de la historia. Se ha establecido que su aparición en la tierra data del período terciario, hace aproximadamente sesenta millones de años.

Numerosos ejemplos pueden encontrarse en las distintas culturas: en una tumba egipcia construida hace 3.000 años se encontró una vasija con miel en perfectas condiciones. Esa miel llevaba 30 siglos y aún estaba fresca y comestible. En bajorrelieves egipcios se representa un apicultor recolectando miel de las colmenas. Otro ejemplo se halla en el Corán, donde se aconseja: "come miel hijo mío porque no solamente es agradable y sano alimento sino que es también un remedio contra no pocas enfermedade".

En la antigua Grecia el brillante médico Hipócrates consideraba a la miel como una magistral medicación fortificante y dadora de larga vida. Aristóteles recomendaba la miel para controlar distintas afecciones.

La miel puede definirse como "la sustancia dulce natural producida por las abejas obreras a partir del néctar de las flores o de las secreciones procedentes de partes vivas de las plantas". En la definición no se incluye a la miel que contenga aditivos, sustancias inorgánicas u orgánicas extrañas a su composición. Es decir que todo aquello que no cumpla con esta definición no puede denominarse miel.

La Composición

La miel es una sustancia formada, principalmente, por azúcares (fructosa y glucosa) pero además es una maravillosa fuente de minerales y vitaminas. En la siguiente lista se pueden observar algunos de los elementos que posee la miel:

Hidratos de carbono: 75-80%

Proteínas: hasta 0,40 %

Sustancias Minerales: hasta 1%: Potasio, calcio, sodio, magnesio, silicio, hierro, fósforo, etc

Oligoelementos: Zinc, molibdeno, yodo, etc.

Vitaminas B2, ácido pantoténico, niacina, tiamina, B6, C, K, ácido fólico, biotina.

Calorías: 3,3 cal/g .

La Cristalización

Es importante saber que existen distintos tipos de miel de acuerdo a la flora de la cual proviene. Cada miel posee características distintivas que las diferencia unas de otras: pueden ser claras u oscuras, líquidas o sólidas.

En general, en casi todas las mieles ocurre naturalmente un fenómeno que se denomina cristalización. Depende, entre otros factores, del porcentaje de azúcar presente: cuanto mayor es el porcentaje de glucosa, más rápido cristaliza. La cristalización se puede visualizar como pequeños cristales o como miel que ha solidificado. En general, todas las mieles cristalizan con el tiempo. Son muy pocas las que no llegan a alcanzar dicho estado.

Las Propiedades

La miel posee numerosas propiedades, tanto terapéuticas como nutricionales. Las más representativas se mencionan a continuación:

Es de fácil asimilación, debido a posee hidratos de carbono de cadenas cortas.

Facilita la digestión y asimilación de otros alimentos: en el caso de los niños facilita la asimilación de calcio y magnesio.

Posee mayor poder edulcorante que el azúcar.

Mejora la conservación de los alimentos.

Es suavemente laxante (regulariza el funcionamiento intestinal).

Posee propiedades sedantes (favorece la absorción de triptofano, que es precursor de la serotonina).

Es antihemorrágica, antianémica, antiséptica, antitóxica, emoliente y febrífuga.

Mejora el rendimiento físico, especialmente, en los deportistas.

Estimula el vigor sexual.

Se utiliza para el tratamiento de faringitis, laringitis, rinitis, gripes, estados depresivos menores, úlceras, gastritis, quemaduras, entre otras.

Es utilizada para el tratamiento de personas que padecen astenia o estados de cansancio, tanto en la esfera física como psíquica, y en la desintoxicación de alcohólicos.

Estimula la formación de glóbulos rojos, debido a la presencia de ácido fólico.

Estimula la formación de anticuerpos debido al ácido ascórbico, magnesio, cobre y zinc.

Aún resta mucho por decir de las bondades de este producto tan natural, sano, nutritivo, y del resto de los productos de la colmena (polen, propóleos, jalea real). Por eso este artículo pretende ser una introducción para entender y aprender cómo es y de qué se trata el maravilloso mundo de las abejas.